The Lunatic is in my Head...

AQUALUNG (Jethro Tull, 1971)

Artista: Jethro Tulln (C)

Fecha de Grabación: Diciembre de 1970 – Febrero 1971

Fecha de Lanzamiento: 19 de marzo de 1971

Discográfica: Island Records

Productor: Ian Anderson

Nota: 9.5 (MUST HAVE)

Era: Progresivo (1968-???)

Subgénero: Progresivo

Mejor canción: Me quedo con Locomotive Breath pero Aqualung y My God están casi a la par

1) Aqualung; 2) Cross-Eyed Mary; 3) Cheap Day Return; 4) Mother Goose; 5) Wond'ring Aloud; 6) Up To Me; 7) My God; 8) Hymn 43; 9) Slipstream; 10) Locomotive Breath; 11) Wind Up.


El chiste de Lennon sale por si solo: ¿Es Aqualung el mejor disco del rock progresivo? Pues lo cierto es que ni siquiera estoy seguro de que sea el mejor disco de Jethro Tull. Bueno, es un chiste pero podría haber bastante de verdad en ello. Yo diría que ni siquiera es un álbum progresivo. No sabría como etiquetarlo pero creo que solo My God entra con claridad en la categoría. Aparte de esto, realmente es una joya musical que se ha ganado un lugar de honor entre los eternos del rock. Y es que en esta época el nivel de Jethro Tull era simplemente espectacular y los discos que publicaban era todos inmensos. Quizás si, quizás Aqualung sea su mejor disco en conjunto. Es el álbum más sólido y todo aquí roza la perfección. Incluso el relleno tiene estilo y brevedad. Solo el cierre no termina de convencerme. Tengo que reconocer que no es mi disco favorito de los Jtull y que lo encuentro un poco ingenuo. Yo disfruto más con el rockero Stand Up y con la primera mitad de Thick As A Brick que es apoteósica (disculpen el spoiler). Pero Aqualung realmente apenas presenta fisuras, es muy accesible incluso para los que no son fans ni de la banda ni del progresivo y tiene un buen puñado de clasicazos. Su fama es más que merecida.


Aqualung vino a confirmar el paso evolutivo que se había dado con Benefit donde el folk comenzaba a desplazar al blues y al jazz como pilar del sonido. Una consecuencia de ese transición progresiva está en el número de canciones en las que aparece la guitarra acústica, que va tomando más y más protagonismo: ninguna en This Was, 3 en en Stand Up, 5 en Benefit y 9 en Aqualung. Las canciones del Benefit quizás eran algo toscas pero la flauta ya dejó de sonar como un outsider al encontrar un entorno más favorable y apropiado y la presencia y el peso que Anderson le pretendía dar parecía más natural. Aqualung, sin embargo, es mucho más digerible. Las rolas están mejor rematadas que las de Benefit y todo fluye.


Bien, conviene aclarar algo antes de continuar. Y aquí me vendría bien un meme de Bart Simpson escribiendo una y otra vez en la pizarra: AQUALUNG NO ES UN DISCO CONCEPTUAL. El vinilo se divide en dos partes que coinciden con cada una de sus caras. La Cara A, llamada también “Aqualung”, habla sobre la naturaleza humana, la falta de conciencia social, la marginación... pero también tiene bastantes introspecciones personales de Anderson. La cara B, “My God”, es una brutal crítica a las instituciones y particulares que han moldeado la idea de Dios según sus propios intereses. Pero a pesar de lo que lean por ahí, recuerden,: aquí no hay nada conceptual. Solo son un montón de canciones sueltas. Grábenlo bien en su mente porque el señor Ian Anderson se enoja bastante cuando nombra “Aqualung” y “conceptual” en la misma frase. “¿Ah, si? ¿Esto les parece un disco conceptual? Esperen que yo les enseño lo que es un disco conceptual”. Bueno, y ya saben lo que vino a continuación... Pero chascarrillos aparte, creo que Ian tiene razón. Hay alguna canción con temática común, o al manos relacionada, pero la mayoría de los cortes son piezas sueltas de diferentes puzzles.


Para este disco hubo un par de novedades en la formación de Jethro Tull. La primera en realidad no es novedad ya que se trata de la incorporación de John Evan como miembro oficial de la banda. Pero recordemos que ya había tocado en Benefit como músico de sesión con mucho protagonismo. La segunda novedad es la marcha de Glenn Cornick y aquí redescubrimos el carácter excéntrico de Ian Anderson pues el elegido para sustituir al virtuoso bajista fue Jeffrey Hamond-Hamond, el mismísimo Jeffrey, amigo de la infancia de Ian al que le habían dedicado una rola en cada uno de los discos anteriores y que nunca en su vida había agarrado un bajo. Jeffrey tuvo que aprender sobre la marcha y sus líneas en Aqualung son muy básicas. Para los siguientes discos la rápida evolución de Jeffrey se hará muy evidente y aunque Anderson ya le permitió un par de momentos de lucimiento, por el momento destacaba más por su traje y su bajo a rayas blancas y negras -que se convirtieron en su (grotesca) seña de identidad- que por sus dotes musicales.


El disco ya se había intentado grabar incluso antes de la marcha de Cornick pero Anderson no quedó satisfecho con el resultado y ya con Hammond y con las canciones más pulidas iniciaron las sesiones definitivas en los estudios de Island Records, coincidiendo en tiempo y lugar con los Led Zeppelin que estaban grabando el popularmente conocido como IV y con quienes habían compartido gira americana en el '69.



Como todo el mundo sabe, Aqualung habla de un vagabundo inspirado en una serie de fotografías que Jennie Anderson (primera esposa de Ian Anderson y ahora Jennie Franks) tomó a varios mendigos. Lo que quizás no es tan conocido es que ella es también la autora de gran parte de la letra de la canción. De hecho es la única rola que no se atribuye únicamente a Ian Anderson como autor. La historia, un poco más detallada, es que a Jennie le causó una profunda impresión aquel proyecto fotográfico y que lo que más la marcó fue el entablar conversación y conocer la historia de aquella gente que un día tenía un trabajo, una familia y una rutina diaria y, de repente, al otro se encontraron a si mismos mendigando y buscando comida en los contenedores de basura. Uno de aquellos vagabundos en particular le llamó en especial la atención. Así que en un momento en que Ian rasgueaba unos acordes esbozando una nueva composición para Jethro Tull, Jennie fue añadiéndole una letra sobre aquel sin techo. Se supone que Aqualung es una canción triste y melancólica, sin embargo abre con ese potente riff de guitarra que le da un carácter muy agresivo, incluso amenazante. Un conciso redoble de Bunker da entrada al resto de la banda. Estos primeros instantes rockean de verdad. Anderson comienza a cantar sobre los desarraigados desde el punto de vista prejuicioso y desconfiado de la sociedad, espejando el riff y dándole incluso más dramatismo con su habitual sobreactuación.


Sitting on a park bench

Eying little girls with bad intent

Snots running down his nose

Greasy fingers smearing shabby clothes


Pasado el minuto la canción cambia de tono y se queda sostenida por una preciosa guitarra acústica mientras la voz de Ian adquiere un efecto megáfono reivindicando los problemas personales del individuo, invisibles a los ojos de los acomodados. Al 1:37 un nuevo redoble de Burke sirve otra otra vez de reentrada al resto de la banda y entonces el piano de Evan comienza a robarle el protagonismo a la guitarra con mucha sutileza y la canción parece subir de intensidad. Al 2:14 hay otro brusco cambio de ritmo y Barre comienza a marcar un ritmo entrecortado con unos rasgueos muteados. Aún pasarán un par de estrofas más hasta que Anderson se deshaga del megáfono y cuando lo hace la canción ya se ha convertido en un rocker imparable. Al 3:25 la música se ralentiza y la guitarra va preparándose el camino para el gran solo de Barre, uno de los más célebres y mejores de la historia. Barre es un músico de perfil bajo porque la idiosincrasia de Ian Anderson Jethro Tull así lo requiere. Pero el suyo es un talento extraordinario y buena parte de la etapa dorada de Jtull parte de su Les Paul. Dicen que cuando Barre entró en la cabina para grabar la primera toma, Jimmy Page se pasó por el estudio a curiosear y saludó a Barre a través del cristal. Barre, que ya había empezado la grabación, le devolvió el saludo con la mano derecha mientras sostenía la nota con la izquierda. Esta primera toma sería la incluida en el corte final. De aquí al cierre la rola es una balsa de aceite que repite las estrofas anteriores convertida ya en la más célebre de todas las composiciones de los Jtull (con permiso de Thick As A Brick, claro).


La primera vez que escuché Cross Eye Mary fue con la voz de Bruce Dickinson en los bonus tracks de una reedición del Piece Of Mind. Ya había aparecido unos años antes como lado B del single de The Trooper. Tardé un tiempo en saber que aquello era un cover y que la autoría era de Jethro Tull (y es que llegué muy tarde a los Tull, lo reconozco). Cuando escuché por fin la versión del Aqualung recuerdo que me descolocó bastante, pero creo que todo lo que escuchaba de Jethro Tull por entonces me resultaba extravagante. La letra habla de una prostituta adolescente que prefiere regalar sus servicios a viejos vagabundos (cruzando su historia con la de Aqualung) que vendérselos a tipos con dinero. La canción arranca con una flauta revoloteando ingenua sobre el bajo y los teclados que van martilleando una escala que sube lenta y marcial. Al 0:27 se une una segunda flauta que inicia un crescendo y se sitia en el centro del escenario hasta que al minuto estalla el rock con la Gibson de Barre imponiendo su ley a base de riffs zeppelianos. Anderson entona extraño. Por momentos su voz suena tan forzada que duele solo de escucharlo. ¡Por Dios, denle un vaso de agua a ese hombre! Me arrepentiré de no pintarla de rojo. Lo sé.


Cheap Day Return es el primero de los tres bocetos acústicos que apenas sobrepasan el minuto y que sirven de coqueto relleno a lo largo del disco. Ian nos habla del recuerdo de una visita que hizo a su padre, ingresado en un hospital en Blackpool. La letra completa habla de las cuatro horas de viaje en tren, las cuatro horas de visita en el hospital y las cuatro horas de regreso a casa. Pero la canción se hacía tan larga como se le había hecho aquel día a Anderson y para el disco decidieron reducirla únicamente a la parte del hospital. La intro es preciosa pero a la vez un poco caótica hasta que la guitarra acústica se hace con el mando y se encarga de poner orden y de darle sentido a todo. Aquí descubrimos al Ian Anderson más intimista y menos exagerado, cantando casi al estilo de Donovan. Y no es por malmeter, pero se agradece el descanso. Y ya. Que sin darnos cuenta la cancioncilla ya se termina. Y que se ha hace cortísima y que deja con la miel en los labios y con ganas de más. Que digo yo que quizás se les ha ido la mano con el recorte.


Mother Goose mantiene el tono acústico pero más alegre y pegadizo. La letra es totalmente absurda y casi aleatoria, aunque hay una crítica a lo arcaico del sistema educativo como temática común. La flauta repite un pequeño adorno al final de cada línea dando un carácter muy particular a la canción aunque termina haciéndose algo cansino. Al 2:18 la guitarra acústica dibuja un pequeño arreglo que marca la entrada de la guitarra eléctrica que hasta el cierre solo se dedicará a resonar estruendosa y agradablemente psicodélica.


A continuación llega Wond'ring Aloud, una maravilla introspectiva y acústica que sigue la línea de Cheap Day Return, aunque en este caso se acerca a los dos minutos. Ya había sido grabada en las primeras sesiones de grabaciones del disco cuando todavía estaba Glenn Cornick pero aquellas tomas no convencieron a Anderson. Es una preciosa balada romántica, que suena un poco más pomposa por los arreglos que Evan hace con el melotrón sonando como una sección de violines. El estilo estridente y teatral de Ian le da carácter propio a Jethro Tull pero a veces se agradece cuando, como aquí, saca a pasear su voz de terciopelo. Merece que la pinten de rojo pero es que se hace demasiado corta. Realmente es frustrante. Posteriormente se regrabarían versiones ampliadas.


La cara “Aqualung” cierra con Up To Me que arranca con una carcajada bobalicona de Jeffrey. ¿Se viene algo grotesco? Nooooo, tranquilos. La risa de Hammonds se repetirá apenas perceptible a lo largo de toda la canción. La rola en realidad es un rocker casi acústico pero muy intenso y muy anárquico y con un riff coral como motivo central. La guitarra eléctrica de Barre apenas tiene presencia pero sus ráfagas aleatorias cargadísimas de overdrive aportan gran oscuridad al resultado final.


La increíble cara B del álbum fue bautizada como “My God” y no arranca con la primera canción sino con el poema de su portada que sigue las ideas de Ludwin Feuerbach y que comienza con los siguientes versos:


In the beginning Man created God;

and in the image of Man created he him.

And Man gave unto God a multitude of names,

that he might be Lord of all the earth

when it was suited to Man


My God (la canción) es uno de esos clásicos eternos e incuestionables y posiblemente sea la única rola de todo Aqualung que podemos etiquetar de progresiva. Arranca con una guitarra acústica marcándose una intro antológica a base de un juego de octavas que se van acelerado hasta que se rompen y liberan la tensión con un precioso arreglo final para inmediatamente reiniciarse. Luego del segundo arreglo final, la guitarra dibuja un pequeño puente que hace la transición al inicio de la estrofas. Anderson arranca a cantar la ambiciosa letra con mucha ira con la guitarra y el piano como único soporte.


People, what have you done

Locked Him in His golden cage (golden cage)

Made Him bend to your religion

Him resurrected from the grave (from the grave)

He is the God of nothing

If that's all that you can see

You are the God of everything

He's inside you and me


Al 2:08 entran en escena la batería, el bajo y una guitarra eléctrica amenazante y atronadora y esto se transforma en hard rocker contundente. La flauta retrasa su aparición hasta el 2:40. Al 2:54 la canción se queda sostenida sobre un solo de Martin Barre, muy al estilo Jimmy Page. El resto de la banda hace su reentrada al 3:10 y en ese momento, Ian con la flauta da respuesta a Barre, primero repitiendo un pequeño riff espejado por Martin y luego sosteniendo toda la canción sobre el considerado como su mejor solo de flauta de toda su carrera (aunque a mi se me ocurren un par de candidatos a arrebatarle tal condición). El solo es realmente magnífico y perfectamente hubiese podido tocarse con la guitarra. Anderson da toda una exhibición con su frullato. Al 3:50 se supone que debieran reaparecer el resto de la banda pero en vez de eso surge unas voces corales al estilo de los coros rusos que recargan el misticismo de la rola. Al 4:07 la flauta y los coros parecen desvanecerse y echar el cierre. Pero solo es un amago y retornan para alargar el solo con subidas y bajadas de intensidad y con superposición de un buen puñado de flautas hasta llegar al 4:57 en el que, ahí si, por fin, regresa toda la banda pletórica. Al 5:13 Ian suelta otro solo de flauta, éste más modesto que el anterior y que sirve de puente para que retome su faceta de cantante. Al 6:24 hay otro solo más que inicia un Martin Barre en estado de gracia y que es relevado por la flauta que va difuminándose y poniéndo el punto final. Es el track más largo del disco. Quizás un pelín pretencioso, pero indiscutiblemente es un rolón.


Hymn 43 es otro clasicazo de la banda aunque no tan impresionante como los otros tres ilustres del disco. Arranca con un Evan arrollador a los teclados marcándose un hard blues sobre el que entona Ian Anderson parodiando el Padre Nuestro. Luego hace su entrada Barre con su Les Paul regalándonos otro riff para la historia con un remate final con rasgueos muteados sobre el que trazan arreglos alternados los demás instrumentos. Todo lo que toca Barre en esta etapa es oro puro y este Salmo 43 es un buen ejemplo. Aquí nos encontramos los que tal vez sean los versos más célebres de Jtull:


If Jesus saves, well He'd better save Himself

From the gory glory seekers who use His name in death


La tercera joyita breve y acústica es Slipstream que habla sobre la muerte y sobre valorar nuestros actos. Creo que es el menos magistral de los tres minitracks de relleno, me parece la más plana, pero es igualmente disfrutable. La instrumentación es bastante completa aunque llevan el mando dos guitarras acústicas, una rítmica y la otra solista mientras el resto de instrumentos se mueven en un segundo plano. La rola en si no llega al minuto aunque termina con un largo e hipnótico efecto del melotrón que retrasa el cierre un buen trozo.


Si me tuviese que quedar con una sola canción de Jethro Tull tendría muchas dudas sobre cual elegir pero es bastante probable que me decantase por el trompicado groove de Locomotive Breath. Sin duda que es mucho más básica que Aqualung y que My God pero la mires como la mires es una obra maestra. Inicia ya imponente y majestuosa con esa intro jazzística, casi de music hall, que parte del piano de un John Evan que también quiere su momento de gloria. Barre la da oportunas réplicas con fraseos cortos y afilados. Al 0:45 el piano se harta de su condición de solista y pasa a percutir con cadencia lenta y entrecortada mientras la guitarra sigue trazando piruetas. Al 1:15 la rola queda suspendida en el aire para de pronto estallar con un potentísimo riff hardrockero coral rematado con esas legendarias notas muertas con las que Barre imita el sonido de una locomotora. Anderson arranca entonces a cantar sobre un tipo caído en desgracia al que su mujer ha engañado con su mejor amigo y al que sus hijos han ido dejando de lado. Un tipo descontrolado, abocado a la autodestrucción, como una locomotora sin frenos. Es cierto que se hace mención a Dios con ese metafórico And the all-time winner has got him by the balls pero resulta curioso que una dictadura con características ultracatólicas como la que se vivió en España con el franquismo, no tuviese problemas con canciones como My God o Hymn43 y sin embargo censurase Locomotive Breath que tuvo que ser reemplazada en el tracklist por la muy inferior Glory Row.


El disco cierra con Wind Up quejándose del adoctrinamiento en las escuelas. Inicia con Ian cantando con cierta condescendencia y con el único soporte de una guitarra acústica. El piano se les unirá al minuto y batería y bajo lo harán medio minuto después. Al 2:03, ya cuando la melodía empieza a hacerse cansina y engorrosa, entra la guitarra eléctrica acelerando y transformando la rola en otro hard rock vertiginoso marca de la casa. Al 3:36, cuando la melodía vuelve a resultar repetitiva alguien creyó que sería una buena idea encajar unos sonidos como de dibujos animados pero afortunadamente llega Martin para rescatar el momento con un solo breve pero efectivo sobre un nuevo riff pesado a cargo del resto de la banda. Al 4:05 regresa Anderson a escena para alargar la travesía rockera apenas un par de versos más pues al 4:20 la rola reinicia acústica y emprende un crescendo que termina en un abrupto punto final... esperen, no: todavía se retoma la melodía un poco más lenta, pero durante unos escasos segundos. Y ahí Ian pone la guía con una risa. No es mala canción pero si las tres rolitas que no llegan a los dos minutos se hacen demasiado cortas, los seis minutos de Wind Up se antojan excesivos. Un simple cambio de orden con Wond'ring Aloud o con SlipStream clausurando el vinilo, hubiese sido perfecto.



Aqualung fue un éxito inmediato y muchos la consideran como la piedra angular del floreciente rock  progresivo aunque no termine de encajar el género. El mundo lo acogió con los brazos abiertos. Los álbumes anteriores ya habían sido más que buenos pero aquí realmente fue cuando Jethro Tull logró escribir su nombre con letras de oro en el libro de la historia. Tardarán un par de años en regresar pero lo harán por la puerta grande con el Thick As A Brick con el que Ian pretendía dar al mundo una lección sobre lo que significa el término “conceptual”. Y vaya si nos quedó claro. Surgirá entonces el debate sobre si es mejor Aqualung o Thick as A Brick pero, como siempre digo, esa es otra historia que contaremos otro día.



por marlaior

TRILOGY (Emerson, Lake and Palmer, 1972)

Artista: Emerson, Lake & Palmer (C)

Fecha de Grabación: Oct ’71 – Ene ‘72

Fecha de Lanzamiento: 6 de Julio de 1972, UK

Discográfica: Island/Atlantic

Productor: Greg Lake

Calificación: 9

Era: Progresivo (1969-???)

Subgénero: Progresivo


Mejor Canción: The Endless Enigma (part 1) o From The Begining

Canciones: 1) The Endless Enigma (part 1); 2) Fugue; 3) The Endless Enigma (part 2); 4) From The Beginning; 5) The Sheriff; 6) Hoedown; 7) Trilogy; 8) Living Sin; 9) Abaddon's Bolero.


El Trilogy es el tercer disco de estudio de Emerson, Lake and Palmer, aunque se crea cierta confusión porque el Pictures at an Exhibition, aunque es en vivo, parece también de estudio. Y bien, el título pareciera obvio, somos tres, es nuestro tercer disco, llamémosle Trilogy y pongámosle una portada supercool!


El trío se la pasó la mayor parte de 1971 de gira, y dado el éxito de Tarkus y del Pictures, también la primer mitad del ’72. El Prog estaba en boga y atravesando quizá su mejor momento. Así pues, Keith, Greg y Carl se metieron de nuevo al estudio incluso antes del lanzamiento del Pictures para empezar a trabajar en lo que sería su tercer disco. A donde ir cuando ya has tocado el cielo con Tarkus? Bueno, quizá, siguiendo el ejemplo de King Crimson con el In The Wake of Poseidon (en el que por cierto, también estuvo Lake), a replicar tus mejores obras. Aunque este no es precisamente un ELP II o un Tarkus II, muchas canciones pareciera tener un precursor. No de manera tan descarada, por supuesto, pero para muchos, el Trilogy comienza a ser un signo de la incapacidad del Prog para reinventarse, y el inicio de su declive. Para la mayoría, por supuesto, es otra de las obras cumbre del grupo y una obra merecedora de adoración. Y bueno, aunque no me sitúo precisamente en un punto medio, creo que sí es un leve retroceso respecto al debut y al Tarkus, pero nada de qué alarmarse. El trío estaba atravesando un tremendo momento creativo, y técnicamente es impresionante. Si bien no iguala en calidad y factor sorpresa los dos primeros discos de estudio, se queda muy cerca…


Mientras que el Tarkus fue un disco conceptual con una idea sobre la cual giraban las canciones (aunque dicho concepto hubo que aclararlo para fuera entendido), el Trilogy no tiene una idea central, y se acerca más en idea y sonidos al disco debut. La diferencia es por supuesto en la ejecución, donde el grupo va logrando más y más dominio de técnicas y hacen un disco más complejo.


La cuestión es que, sin que la fórmula esté acabada, el grupo no logra ya aportar, ni mucho menos mejorar nada nuevo a lo que habían hecho. No me malentiendan, el álbum es bueno, y hay momentos alucinantes… pero también hay partes en las que Emerson se excede con los teclados, creando lapsos en los que despilfarra velocidad, pero que realmente aportan poco y pueden resultar algo aburridos. Algo que ocurre por primera vez en un disco de estudio.


Por otro lado, aunque es un trabajo sumamente pretencioso, también tiene momentos más sosegados, como #From The Begining”, un tema más “comercial”, por decirlo de algún modo, en el que Lake toma las guitarras para hacer una especie de balada melódica, sencilla para los estándares de ELP, pero compleja para los de la radio comercial, donde sin embargo, logró colarse con bastante éxito, siendo uno de sus temas más radiados y conocidos aún a la fecha. Sería de hecho el single de mayor éxito de la banda a la fecha en USA.



El disco arranca con “The Endless Enigma Part 1”, un tema de casi 7 minutos, que debe estar entre las piezas cumbre del grupo, gracias en buena parte a Keith Emerson, que hace gala de técnica con infinidad de instrumentos. Desde el Hammond, sintetizador Moog y Mini Moog, piano Steinway, y una cosa llamada Zoukra. Inicia con sonidos extraños, como ondas de radio provenientes del Moog. Al :40 Keith cambia de instrumento y hace rapidísimas ráfagas de piano, mientras Carl va agregando percusiones y vienen más sonidos espectrales del Moog intercaladas. Esto suena confuso y va creando cierta tensión. Al 1:40 Carl agrega una percusión rapidísima, y suena un instrumento exótico, como una trompeta de aires hindús, presuntamente el Zoukra. Lake entra punteando el bajo, para que Emerson se luzca con distintos solos de Hammond, a toda velocidad, creando patrones interesantísimos y cambiando de tiempo a placer, hasta que al 2:30 desaceleran para que entren los primeros versos. Greg canta con su voz limpia y potente: “Why do you stare, Do you think that I care?”, haciendo una crítica a los que atacaban el estilo de ELP. La melodía es semilenta, pero fuerte y pegajosa, siguiendo la línea del teclado, y se va acelerando, hasta terminar en ese colosal grito “You never spoke a word of TRUUUUUUUTH”, siguiendo con su diatriba mientras Keith hace montones de figuras y cambios de instrumentos al fondo:


“I'm tired of hypocrite freaks

With tongues in their cheeks

Turning their eyes as they speak

They make me sick and tired”


Greg suena rabioso por momentos, sobre todo cuando lanza esos “PLEAAAAAASE, PLEAAAAAAAASE!!!” Así van intercalando momentos calmados, casi barrocos y preciosistas con espectaculares explosiones, donde suenan rockeros y pateatraseros. Palmer suena espectacular con los cambios de tiempo y patrones de batería, además de que cambia a percusiones con algo como timbales rapidísimos. Lake es eficiente al bajo, pero deja los reflectores a los teclados, que lucen espectaculares y siempre interesantísimos. Ya para el cierre, Keith cambia al piano para un cierre más clásico y que prepara en cierta forma al siguiente tema.


El segundo track es “Fugue”, una pieza instrumental donde Keith Emerson hace prácticamente todo. Lake y Palmer también participan discretamente (éste último con el triángulo, je!), pero sin ser invasivos y dejando que la increíble técnica del tecladista brille, con matices clásicos que transitan a jazzies conforme la canción avanza y se acelera. El tema es lindo, sobre todo al inicio, y ya hacia el final, cuando se vuelve más rápida y compleja, suena algo más desordenada.


Sigue "The Endless Enigma (part 2)" que arranca con un agresivo piano y una batería machacona en contrapunto. Tras la espídica intro, al :30 bajan la intensidad y el piano da paso a un Moog con sonidos de trompeta triunfal, mientras otro teclado de sonido acampanado vibra al fondo. Lake vuelve con la voz cerca del minuto, con la misma melodía de la primera parte “Each part was played, Though the play was not shown…”, cerrando nuevamente con un colosal grito y con Keith tocando prácticamente todos sus juguetes a la vez. Es mucho más corto que la primera parte, con apenas un par de minutos.


Continuamos con “From The Begining”, una preciosa balada donde Lake hace gala de sus habilidades con la guitarra, donde los complejos arpegios se llevan la canción. Lake de hecho hace casi todo. Él la escribió, toca la guitarra acústica de manera magistral, hace el sencillo y estupendo solo de guitarra eléctrica al 2:15, hace el complejo bajeo, y por supuesto canta con su estilo abierto y emocional, con una de sus mejores melodías. La letra es críptica, sin hablar de algo o alguien en particular, a decir de su mismo autor, con un puente y estribillo de antología en el aspecto melódico: “You see it's aaaaaaaaall clear, You were meant to be heeeeeeeeeeeere” dejando una pausa que deja todo en suspenso antes de rematar con “From the beginning…” Carl simplemente va llevando el tiempo de manera discreta con los tambores, sin usar baquetas ni platillos. Emerson aparece hasta el tercer minuto, haciendo un solo de Moog que se extiende toda la coda de manera efectiva, sin aplastar la atmósfera satinada y simple que había sentado Lake. El tema, insisto, resulta sencillo para lo que nos tiene acostumbrado el trío, pero es bellísimo y pegajoso, y no deja de tener su nivel de complejidad. En USA alcanzaría el #39, y daría mucho impulso al LP. Y vale decir, aunque no es una copia en absoluto, por su forma de balada acústica arpegiada, tiene un precursor directo en “Lucky Man” del disco debut.


Tenemos después “The Sheriff”, que también parece seguir la idea de “Jeremy Bender”, en el sentido de ser una especie de Country-Western y de ser el tema del disco que pretende ser cómica (a propósito). Incluso la melodía tiene cierta semejanza. Sin embargo, “The Sheriff” tiene una idea mejor ejecutada. Carl se luce con un solo de batería a manera de intro, tras la cual Emerson establece el riff principal de teclado, sobre el que irá haciendo variaciones. Si se fijan, es básicamente una canción de cantina, aunque en lugar de piano utiliza el Hammond, dando un sonido más acolchado. El tema narra la historia de un forajido llamado Big Kid Josie, al que persigue el Sheriff por varios estados hasta atraparlo, aunque Josie jamás llega a pisar la cárcel y hay un final mas o menos inesperado. Lo mejor acaso se ese divertido outro de piano en rag time de Emerson, en el que nos deja con la boca abierta por la increíble velocidad y variaciones en ese último medio minuto. Como dato, en el solo de batería del inicio, Carl golpea accidentalmente el filo del tum, por lo que susurra “Shit”.


Enseguida llega “Hoedown”, que toma el rol del “tema clásico al que lo cambian un poco para hacerlo más rocker”. El tema original es de Aaron Copeland, compuesta para el Rodeo Ballet en 1942. El original suena como hecho para uno de esos comerciales de Marlboro de los 90’s. Sorpresivamente, logran hacer una buena adaptación, quitándole por completo esa aura country y siendo quizá la más rockera de sus adaptaciones hasta el momento, incluso con un aire cósmico. Hay que seguir a Palmer, que se vuelve un pulpo durante los casi 4 minutos que dura. Emerson de nuevo se lleva gran parte de los reflectores, al hacer un espectacular despliegue con sus teclados, haciendo fluidas transiciones y agregando cualquier variedad de sonidos. Pareciera que hay al menos 10 tipos tocando al mismo tiempo, pero podían replicarla en vivo sin problema, usándola para abrir los conciertos para los Tours del Trilogy y Brain Salad Surgery, por su aire festivo y de fanfarrias. De hecho, en la versión de CD viene un bonus track con una versión en vivo que no le pide nada a la de estudio, y es incluso ligeramente más rápida.


Luego viene “Trilogy”, que es el tema más largo, con casi 9 minutos. La canción es “la bonita” del disco, al menos la primera parte, e inicia de forma tranquila, con una cortina de sintetizadores que dan paso a un piano limpio y a una melodía delicada de un Lake lleno de eco. Este inicio es sutil y hermoso, con Emerson creando bellos paisajes y atmósferas a puro piano, aunque es cierto, por momentos se alarga en exceso. Hacia el minuto 3 se empieza a acelerar para dar pie a la segunda parte, donde entra la sección rítmica a tambor batiente, recordando vagamente los aires bélicos de “Mass”. Aquí ya hemos dejado la sutileza del piano por agresivos sintetizadores. El riff de bajo, aunque es complejo y bueno, se repite demasiado, y el teclado por momentos resulta cansino, repitiendo fragmentos que alargan la pieza sin necesidad. La melodía es más atropellada en esta parte, y apenas se entiende lo que canta. El trío va haciendo cambios de tiempo y de figuras, pero de alguna forma, la pieza titular termina resultando demasiado pretenciosa. Pudieron partirla sin problemas y editar un poco la segunda parte.


Sigue “Living Sin” con el que el disco sigue decayendo. Es el punto más flojo del disco, con una letra muy bizarra sobre una conquista sexual. Lake canta intentando sonar oscuro y amenazador, en una octava más baja de lo usual, pero solo termina sonando algo estúpido. Después de un rato canta en su tono normal y el coro retoma cierta potencia. Sin embargo, la figura principal, aunque complicada, se repite demasiado. Emerson se esfuerza por mantener el tema a flote, pero hay pocos ganchos. El tema, pues, parece que dura eternidades, pero de hecho, apenas pasa de los 3 minutos.


Afortunadamente el disco cierra con Abaddon's Bolero. No es que tengan una pieza similar, sino que recuerda de lejos el Beck’s Bolero, y cualquier bolero en el Rock con cierta semejanza a la pieza clásica de Ravel. Sin embargo, no copia la línea, ni siquiera el tiempo, que suele ser de ¾ en los Boleros, ya que aquí es una especie de marcha en 4/4. La pieza consiste en una especie de loop, con una beat marcial de Carl, que inicia con sintetizadores a manera de flautas militares. La siguiente vuelta, Keith va agregando diversos sonidos, entra discretamente el bajo, Palmer va con el mismo beat, pero dando más fuerza a las baquetas, y se va creando un lento crescendo, que suena más intenso a cada vuelta. Resulta interesante ver el show de Emerson, y la manera en que se las ingenia para agregar más y más recursos y captar nuestra atención, agregando capas y más capas en overdubs, hasta sonidos de tuba, y cerrando de manera colosal. La intentaron en vivo unas cuantas veces, con Lake intentando aportar con el Mellotron y el Moog, pero resultó en desastre, por lo que la eliminaron del setlist.



En fin, el disco no es malo en absoluto, y muestra todo el arsenal técnico y estilístico de la banda, por lo cual se ha vuelto un referente del grupo. La cuestión es que no es tan complejo y arriesgado como el Tarkus. Pareciera que tras el éxito del disco conceptual, quisieran simplificarse un poco y regresar a los sonidos del debut, pero se pierde frescura y el factor sorpresa. Algunos temas suenan a deja vú, y por momentos Emerson se excede en los teclados, creando largos pasajes que de alguna forma, ya no suenan TAN interesantes. Por ello, el disco se cae en partes. No de manera estrepitosa, pero se siente como un ligero paso atrás respecto a los previos.

Con todo, el disco se disfruta por largos fragmentos. Aún no caían en la complacencia de discos posteriores, y logran buen balance entre temas ligeros y los más densos y progresivos, lo cual les traería más público que el Tarkus. Greg Lake terminaría diciendo que es su disco favorito del trío, y entiendo a los fans que también lo consideran así… después de todo, sigue siendo uno de los discos más fuertes y representativos de Emerson Lake and Palmer.


Por Corvan



RESULTADO DE VOTACIONES DE DÉCIMO ANIVERSARIO

Y bien, se cerraron las votaciones para las reseñas de este año.

Para que no hubiera dudas, y dado lo cerrado por el décimo y primer puesto, tomé Print View exactamente a las 12 PM. Aunque hoy, 1o de Abril ya tienen algunos votos más, no cambiaron los lugares.


Quiero agradecer a todos ustedes por su participación, y debo reconocer que hubo algunas sorpresas. Tenía idea de ciertos discos que pensé que entrarían sin problemas y al final se quedaron fuera de los primeros 10. La votación inició como lo esperaba, con Genesis, The Who, RHCP, Green Day y Café Tacuba en los primeros sitios. Sorpresivamente, los Anthologies de los Beatles iniciaron con paso firme abriéndose paso contra todo pronóstico. Pescado Rabioso también se mantuvo entre los primeros 20 de inicio, y fue subiendo poco a poco. No es sorpresa dado la calidad del álbum, pero arrasaron con otras bandas hispanoaméricanas que también lucían fuertes. Arcade Fire y Radiohead lentamente cobraron fuerza y sacaron a los Beatles de los primeros 10. Jethro Tull dio un sprint a mediados de mes y ya no soltó la cuarta posición. 


Los Kinks y Suede sorprendieron, no porque sigan discos malos, sino porque creí que habría discos que les interesarían más. Una grata sorpresa ver el aprecio hacia el Village Green y el Coming Up. 


Green Day fue aflojando hacia el final, por momentos poniendo en riesgo su clasificación, pero logró mantenerse en el No 9. El décimo puesto fue muy peleado, con Yes, The Smiths, David Bowie, RHCP y Café Tacuba peleando fuerte y con muy poca diferencia de votos, hasta que en los últimos días, Yes y The Smiths se despegaron y finalmente Yes se quedó con el décimo, sacando para mi sorpresa al Blood Sugar Sex Magik, y el Sino, que eran de los que creí que calificarían sin problema. 


La parte alta también estuvo cerrada. La mayor parte de la competencia, fue claro que Genesis, The Who y Jethro Tull encabezarían. Sin embargo, el Reflektor de Arcade Fire rompió quinielas al subir lenta, pero constantemente, llegando a quitarle por momentos el primer sitio a la obra maestra de Genesis, y quedando finalmente en el segundo sitio, por menos de 10 votos. 


Así quedan entonces las votaciones:


1 - Genesis - Selling England by the Pund (377 votos)


2 - Arcade Fire - Reflektor (368 votos)


3 - The Who - Quadrophenia (353 votos)


4 - Jethro Tull - Aqualung (327 votos)


5 - The Kinks - Are The Village Green Preservation Society (317 votos)


6 - Pescado Rabioso - Pescado 2 (314 votos)


7 - Radiohead - The King of Limbs (310 votos)


8 - Green Day - Dookie (292 votos)


9 - Suede - Coming Up (288 votos)


10 - Yes - Close to the Edge (276 votos)




Vendrán pues estas reseñas. No inmediatamente, no en ese orden, pero las estaremos programando para el resto del año intercaladas con otras que ya estaban programadas.


Gracias nuevamente por sus votos!


Por Corvan

ISLANDS (King Crimson (1971)

Artista: King Crimson (C)

Fecha de Grabación: Oct del ‘71

Fecha de Lanzamiento: 3 de Diciembre de 1971, UK

Discográfica: Island/Atlantic

Productor: King Crimson

Calificación: 3

Era: Progresivo (1969-???)

Subgénero: Progresivo


Mejor Canción: Prelude: Song Of The Gulls

Canciones: 1) Formentera Lady; 2) Sailor's Tale; 3) The Letters; 4) Ladies Of The Road; 5) Prelude: Song Of The Gulls; 6) Islands.


King Crimson es una banda muy curiosa. Podía salir con joyas eternas, y de repente podía salir con bodrios como… ehrr… éste. Robert Fripp es un genio, no hay duda, pero todo apunta a que también tenía un genio del carajo y eso alejaba a los músicos de los que se rodeaba, por lo que King Crimson no podía ser un proyecto sólido y constante. Si el cantante no estaba de acuerdo con lo que quería, no hay problema, al diablo con él y escojamos al primero que encontremos. Si no sabe tocar el bajo, qué diablos! Le enseñamos!! En esta etapa inicial, ya habían sorprendido con su espectacular debut, que sentó las bases del Prog, y su segundo disco daría cierta continuidad a dicho sonido (quizá, sospechosamente, demasiada continuidad). En 1970 dieron un drástico giro a su sonido con el Lizard, y, desgraciadamente, ésta cuarta placa también parece darle continuidad.


Esto es claro, debido a tanto cambio en la alineación. Después del lanzamiento del Lizard, se enfrascaron en un Tour a inicios del ’71 con la mitad de la alineación amotinada. Haskell y McCulloch estaban molestos con el resultado del disco (y con justísima razón), ya que ellos tenían más orientación al Rythm & Blues. Haskell, amigo de la infancia de Fripp, se negó rotundamente a cantar con los efectos electrónicos y distorsión que le pedía Robert. Fripp, tuvo que ceder, ya que no se podía permitir perder al vocalista con la gira encima, pero terminando el tour, Haskell terminó renunciando y además de su bajo, se llevó al baterista Andy McCulloch. Así pues, King Crimson quedó reducido de nuevo a 3 miembros: el inamovible Robert Fripp en la guitarra, Peter Sinfield como letrista, y el flautista y saxofonista Mel Collins.

Las audiciones para nuevos integrantes iniciaron a mediados de año. Entre los prospectos que audicionaron estuvieron Brian Ferry, quien después se convertiría en vocalista de Roxy Music, John Gaydon, y… - agárrense a sus asientos – Elton John, que estuvo a un pelo de entrar a la alineación, hasta que Robert escuchó sus discos. Quizá fue lo mejor para todos. Fripp tuvo acercamientos por ese entonces con el bajista de Mogus Trash, un tal John Wetton, pero declinó, de momento.


Finalmente, Ian Wallace se terminó quedando con las baquetas y Raymond “Boz” Burrell con la voz líder. Inicialmente también habían reclutado a Rick Kemp para el bajo, pero se bajó del tren de último segundo, dejando las 4 cuerdas vacantes. Entonces, why not? Si Burrell sabía tocar la guitarra, por qué no hacerlo tocar el bajo para seguir con la tradición de vocalistas/bajistas? Total, cualquier idiota que sepa tocar guitarra puede aprender a tocar el bajo ipso facto. NOT! Fripp le enseño los preceptos básicos, como si se pudieran enseñar en un par de semanas, y así mataron dos pájaros de un tiro. La verdad es que lo ven a uno y parece fácil, pero no… Lo importante es que King Crimson estaba completo. La pregunta era, por cuánto tiempo?


En Octubre entrarían al estudio a grabar el cuarto disco. El Islands sería el último álbum de la considerada Primer Era de King Crimson, básicamente porque es el último donde interviene Peter Sinfield como letrista y porque después lograría de nuevo otra gran alineación. El resultado es el de esperarse. Un disco de malo a malísimo, en el que hay dos grandes problemas: los 2 nuevos integrantes y las pésimas composiciones. Durante estos primeros años, Crimson se dio el lujo de perder miembros talentosos y los fue reemplazando por tipos cada vez menos capaces. Burrell es uno de los vocalistas más débiles en toda la discografía del Rey Escarlata. La voz de Boz (Ja!) es plana, tratando de imitar a Lake, pero sin intensidad ni personalidad, y su bajeo es simplemente el del amateur que es. La batería de Wallace no es mala en sí, sienta a la música, pero nunca resulta verdaderamente interesante.


El disco aún muestra algunas de las influencias jazzies del Lizard, básicamente por la labor de Collins en el sax, pero tiene más bases de música clásica. Esto lo vuelve, si no caótico, aburrido. Nunca se siente a Fripp o a Collins explotar realmente con sus instrumentos, y los demás dan un soporte muy débil. Nada queda de la agresividad y virtuosismo del 21st Century Schizoid Man que los hacía tan adictivos. Las composiciones son débiles, y suenan más a improvisaciones en las que cada quien va por su lado. Los temas que más sufren son los más largos: Formentera Lady, Sailor’s Tale, y el tema titular. No tengo nada contra las improvisaciones, pero deben ser inspiradas, no forzadas. Ni tengo nada contra los temas épicos, pero aquí no hay dirección, se sienten eternas, a diferencia de los temas de Genesis de la época, donde podían durar el triple, pero cada nota estaba perfectamente en su sitio, y cada parte hacía una transición perfecta a la siguiente. Peter Sinfield, además, toca su punto más bajo como letrista. Sería duramente criticado por la misoginia en temas como “Formentera Lady”, “The Letters”, y “Ladies of the Road”, con palabras rebuscadísimas, que hicieron que Boz mostrara su desacuerdo con su manera de escribir. En fin, todo lo que podía salir mal en este disco, salió mal. Afortunadamente, la segunda cara es algo más melódica. No necesariamente buena, pero hay algún sentido. No es que eso rescate al disco, pero en mi opinión, al menos lo hace más salvable que el Lizard.



El disco arranca con “Formentera Lady”, que de inicio muestra las influencias más clásicas del álbum con una intro de Contrabajo con arco, una flauta revoloteando, y raudas escalas de piano. Al 1:40 entra Boz con la rebuscada letra y una melodía suave, no mala, pero no precisamente memorable. Uno pudiera pensar que es una balada tipo “Moonchild”, mientras las flautas, pianos y contrabajos siguen entretejiéndose de forma algo desordenada al fondo. Al minuto 3 entra un bajeo punteado e inicia en forma la canción, con la flauta llevando la pauta melódica, que no es mala en absoluto. “Formentera Lady sing your song for me, Formentera Lady sweet lover”. Justo cuando estamos empezando a disfrutar del ritmillo oriental, regresan al desorden inicial, y así se van intercalando un buen rato. Si la hubieran dejado hasta el minuto 5 o 5:30, hubiera sido un tema psicodélico rescatable. Pero Collins cambia la flauta por el sax y empieza con un solo sin demasiada dirección que vuelve el tema aburrido y disonante. La cosa no hace sino empeorar, y el jam se va extendiendo sin dirección, con ruidos y gritos de fondo que parecieran sacados de cualquier canción de Yoko Ono. Se une una sección de cuerdas y de repente estamos escuchando a cada quien por su lado, en su tono, en un jam inescuchable y que se alarga hasta más del minuto 10, lo que arruina por completo las partes salvables de la canción.


Si creíamos que ya había pasado lo peor, pues no. “Sailor's Tale” es un tema instrumental de más de 7 minutos. Arranca con un buen ritmo jazzy de Wallace, al que se agregan cuerdas para crear la figura principal, en un suave vaivén. De entrada resulta agradable, pero tras oírlo repetirse 476 mil veces, se vuelve un taladro. Boz no tiene que ocuparse de la voz, por lo que hace aquí la figura de bajo más compleja del disco, que tampoco es demasiado complicada que digamos. La idea inicial de nuevo era buena, pero la repetición y la improvisación del sax y melotrón con disonancias vuelve a dar todo al traste. No hay cohesión y otra vez pareciera que cada quien está tocando temas distintos. Lo más salvable acaso sea el desordenado solo de guitarra de Fripp, que entra con guitarrazos al 2:50, pero después también cae en excesos y con ruidos de fondo que arruinan el clímax. Es el problema del disco, que incluso Fripp y su escelsa guitarra suenan desangelados y tocando por tocar. Hay algunas buenas ideas, pero mal llevadas, y al final se vuelve en una tremenda losa de casi 7:30. Y se nos va así prácticamente medio disco, con jams Avant Garde incoherentes, disonantes y ruidosos.


“The Letters” cierra el lado A, y fue escrita en 1968, cuando todavía eran Giles, Giles and Fripp. Quizá por ello la intensión es más melódica. Y digo intensión porque Boz se encarga de cantar con una apatía que conduce al bostezo, a pesar de lo desafortunadas de las letras, que habla de dos mujeres que se pelean por un hombre. Hubiera sido interesante escucharla con la intensidad de Lake. Posteriormente Collins hace unos fastuosos arreglos de saxofón y combinados con el melotrón de Fripp, que nos hacen despertar y que funcionan bien, recordando el debut. Pero luego se encarga él mismo de asfixiar la rola con el sax y sus insoportables improvisaciones. Wallace, por su parte, parece no atinar cómo hacer de manera acertada los cambios de tiempo. Con todo, es menos peor que los temas previos, o al menos es más corto.


El segundo lado inicia con “Ladies Of The Road”, un tema que habla de… ehrr… groupies? King Crimson hablando de Groupies? Esto habla del nivel lamentable que hasta Sinfield había alcanzado. Bueno, supongamos que un grupo tan serio y pretencioso tiene sentido del humor y que es una sátira, sobre todo por la instrumentación bluesera y ese aire de parodia con que canta Boz, además del puente pop con coros en armonías al 3:15, con aires muy beatlescos.


Sigue “Prelude: Song of the Gulls”, un bello tema instrumental y de orientación totalmente clásico, en el que Fripp aprovecha los músicos de sesión que tenía en estudio para desarrollar otra composición de su etapa con Giles, Giles and Fripp. Es un tema hermosísimo, con influencia de Vivaldi. Posiblemente, como todas las composiciones clásicas de rockeros, sea un plagio, pero en este caso es uno de los mejores, con las cuerdas haciendo perfectas armonías, la flauta tocando por primera vez de manera no sólo lógica, sino que no aplasta el tema y en cambio le da mayor delicadeza. Por supuesto, no revoluciona el terreno clásico, pero es evidentemente el tema más coherente del disco, y una bocanada de oxígeno, un amanecer tras una noche tormentosa, aunque muchos lo consideran un mero relleno. Un buen día lo podría marcar en rojo.


El álbum cierra con “Islands”, el tema titular, una suite de 10 minutos. Aunque siguen los jams, se trata de una balada que, a estas alturas, nos resulta adorable comparada con la primera mitad del disco. Teclados, melotrón y cornos se conjugan de manera sutil, creando una bella atmósfera. Boz canta de manera aceptable, sigue intentando imitar a Lake, pero aquí al menos el ritmo lento le sienta a esa voz, que además muestra cierta emoción por primera (y última) vez. Cierto, no es muy substancial, pero es bastante relajante y termina siendo un bálsamo en comparación. Hacia el final, tras un breve silencio, podemos escuchar los instrumentos de cuerda afinando, voces de Fripp al fondo dando instrucciones: “What we're going to do, umm... do it twice more, once with the oboe, once without it, and then... we finish”. Se supone que es un track oculto que en realidad no aporta mucho. En alguna de las reediciones de CD se eliminó por accidente y al parecer no le hizo gracia a Fripp.



Quizá es que no soy muy versado en el Jazz, y particularmente en el Modern Jazz y Free Jazz (así como no tolero el arte abstracto), y en realidad el Islands y el Lizard son piezas que los enterados consideran piezas de colección. En algún momento Charlie Parker también fue criticado y terminó revolucionando el Jazz. La cuestión es que, desde la perspectiva de un simple mortal crítico de Rock, no hay pies ni cabeza en la mayoría de los temas. Un disco bipolar, donde los pocos buenos momentos se ven interrumpidos abruptamente por jams y disonancias. No se puede decir que sea Progresivo (aunque me aferro a dejarle esa etiqueta), ni clásico, ni Jazz, sino una mezcla desequilibrada de todos estos elementos, que nos deja en un estado confuso. Qué estaban tratando de hacer? Quizá ni ellos mismos lo saben. Por ello es considerado casi universalmente como el disco más odiado de King Crimson, aunque a mi gusto, los dos últimos temas lo vuelven ligeramente más rescatable que el Lizard.

Tras el lanzamiento, la banda se iría de gira, esta vez con todos los demás integrantes peleándose con Fripp por diversos motivos. Al final, Burrell, Collins y Wallace ofrecieron una tregua para grabar otro disco, pero Robert tenía ya en mente una nueva encarnación de King Crimson. Les daría las gracias e iniciaría la segunda etapa del grupo, con la que crearía esa gran trilogía conformada por el Larks' Tongues in Aspic, Starless and Bible Black y el Red, pero esa ya es otra historia. Mi recomendación es, aléjense del Islands, incluso si eres completista. Corres el riesgo de naufragar…


Por Corvan



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