The Lunatic is in my Head...

ANGLES (The Strokes, 2011)

Artista: The Strokes (D)

Fecha de Grabación: Feb – Novdel 2010

Fecha de Lanzamiento: 18 de Marzo del 2011, USA

Discográfica: RCA

Productor: The Strokes, Gus Oberg & Joe Chiccarelli

Calificación: 7.5

Era: Indie (2001-???)

Subgénero: Indie Rock (2001-???)

Mejor Canción: Metabolism o Machu Picchu

Canciones: 1) Machu Picchu; 2) Under Cover of Darkness; 3) Two Kinds of Happiness; 4) You Are So Right; 5) Taken for a Fool; 6) Games; 7) Call Me Back; 8) Gratisfaction; 9) Metabolism; 10) Life is Simple in the Moonlight.


Seré sincero, venía con toda la intención de destazar este disco, pero durante los 15 días que lo he estado escuchando, ha ido sonando mejor de lo que recuerdo que sonaba en 2011. Quizá es por esa cuestión de que la mayoría de los discos que escuchamos recién salidos del horno decepcionan un poco de primera escucha. Por eso prometí no reseñar discos recién lanzados, jeje. El tiempo pone todo en su lugar. Bueno, tampoco es que sea la octava maravilla, pero es bastante decente para el año en que se lanzó (y quizá también ahí algo de mis prejuicios, ya que ese año fue más bien malo para el Rock).


Después del exhaustivo tour del First Impressions of Earth, en 2007, los Strokes decidieron tomarse unos meses de descanso, por primera vez desde el 2001. La cuestión es que las vacaciones le gustaron a la banda, y los meses se convirtieron en 2 años, generando cualquier cantidad de rumores de pleitos y disolución de la banda. En este lapso, Hammond lanzó un par de discos solistas y Julian Casablancas lanzó el suyo y creó su propia disquera. Se reagruparon hasta 2009, cuando comenzaron los ensayos en los estudios Avatar para lo que sería el cuarto disco, con Joe Chiccarelli como productor. El detalle es que Julian Casablancas no estuvo en esas sesiones iniciales, lo que generó que los demás miembros comenzaran a escribir material. La experiencia fue frustrante para los 3 Strokes, ya que no contaban con su líder y no había química con Chiccarelli. El único tema de ésta época que se mantendría fue “Life Is Simple in the Moonlight”. Julian se justificaría después diciendo que habían acordado escribir material por separado para dar mayor democracia al grupo durante una cena. Bueno, al parecer todos los demás estaban muy borrachos, ya que los demás no lo recuerdan. La cuestión es que esto dio mayor versatilidad al disco, sin perder la esencia de los Strokes, aunque, claramente, cuando Julian se reincorporó, terminaron modificando la mayoría de los temas, que además tuvieron suficiente tiempo para perfeccionar en vivo. Como dato, durante esta época, Alber Hammond Jr. estuvo en rehabilitación por drogas, como consecuencia de su rompimiento con Agyness Deyn y condición de su familia y la misma banda para continuar el en grupo, lo cual volvió a retrasar las sesiones.


Tras la incorporación de Casablancas y de Hammond, para iniciar las verdaderas sesiones del disco, en Marzo del 2011, la banda decidió cambiar de productor a Gus Oberg. La larga pausa y circunstancialidad con que fue escrito, resultó en un disco consistente, insisto, para 2011. En realidad por sus sonidos pareciera del 2008 o 2009, aunque de hecho, la mayor parte del material fue escrito por esas fechas. El Angles, sería el primer disco de los Strokes que no parece una continuación del This is It?, aunque sigue manteniendo el estilo y simplicidad de los Strokes.


Esto es quizá debido a que buena parte del material fue escrito sin Julian, con el resto de la banda tratando de llenar el hueco, y mejorando el resultado cuando se reincorporó. Las guitarras se conjugan de maravilla. Aunque nunca han sido ni serán técnicamente maravillosos, Hammond y Valensi se complementan de gran manera, haciendo constantes arreglos y riffs que mantienen al escucha interesado en la canción. Nikolai Fraiture también se muestra maduro, echándose al hombre temas como “Taken for a Fool” y “Metabolism”, con grandes líneas de bajo. Y Moretti, bueno, sigue en su simplismo, pero resulta efectivo para los estándares de la banda.


Por otro lado, en el disco se encuentran diversas influencias. Desde The Clash en el vaivén de “Macchu Picchu”, pasando por The Cars y Blondie en “Two Kinds of Happiness”, con su solo a la AC/DC, hasta Radiohead en la extrañísima “You Are So Right”, algo de The Clash… la mayor parte de influencias de este disco proviene de los 80’s, y algún despistado podría tomarlo por un álbum de ésa época, si no fuera por la carga Indie de las guitarras. Por momentos, regresan a sus orígenes con temas que bien pudieron entrar en su debut, pero luego nos salen con temas más experimentales y de avanzada.



El disco arranca con “Machu Picchu”, que inicia de manera extraña, con las guitarras punteadas en agudos entrelazándose, y creando un efecto muy ochentero, como si fueran sintetizadores, recordándome el tema de Knight Rider, para los que nos tocó ver ese programa del auto detective. La canción la escribió Nick Valensi, y posteriormente Casablancas le daría una pulida. El efecto es nocturno, bailable, con un beat implacable de Fabrizio. Julian entra con una melodía en vaivén, cantando de forma desenfadada: “Selling your body to the Street, I'm selling your girlfriends to the night, for cheap”, queda la canción como en suspenso por un segundo para después explotar en el estribillo, con mucho más ritmo, y tenemos a Hammond Jr. Con sus raudos arpegios, a Nick con su distorsión característica y a Nikolai haciendo escalas por todo el brazo del bajo. Julian canta con voz clara, con una de sus líneas más melódicas ever: “I'm just trying' to find... A mountain I can climb”, haciendo una crítica a la sociedad banal en que nos hemos convertido. Después del segundo coro, tenemos un puente muy extraño, con la voz haciendo la misma melodía de la guitarra, y se van agregando más y más Julians cantando a un tiempo en un festín de overdubs, hasta que regresan al minimalismo por un instante, para cerrar de nuevo a tambor batiente, y Casablancas ahora si rugiendo. Una canción de gran nivel, oscura y potente a la vez, con la esencia de los Strokes, pero agregando más matices de los 80’s y una pizca de Reggae, que recuerdan a The Clash de la época del Combat Rock.


“Under Cover of Darkness” sería la canción más emblemática del disco. Arranca con esas guitarras chirriantes y juguetonas, con bending incluído. Al :18, un redoble lanza la canción en forma, y Julian inicia con su melodía acompasada, fraseando rápido al inicio, y luego alargando sílabas. Las guitarras chisporrotean, la sección rítmica crean una sensación ska, y en general el mood es muy alegre. El estribillo es pegajosísimo, alargando enormidades esos “Don't gooo that waaaaaaaaaaay, IIIII'll wait for youoooouououuuu”, para luego acelerarse, con coros en armonía al fondo. Luego vuelven a hacer la Intro para relanzar la canción y al 2:45 tenemos un interesante solo de Albert. En sí es muy sencilla, pero pegajosa. La canción se lanzó como punta de lanza el 2 de Marzo, poco antes que el álbum, y terminaría siendo el tercer single de más éxito de la banda. La letra es otra de esas historias raras de Julian, de amor-odio. Como curiosidad, en el video, en la parte que dice “Everybody's singing the same song for ten years”, lanza el pedestal del micrófono, en clara referencia a “Last Nite”. Por cierto, es la única del disco acreditada a toda la banda. La canción es pegajosísima, no hay duda; bien pudo haber entrado en el This Is It? La cuestión es que no sé si eso es bueno o malo…


Con “Two Kinds of Happiness” no sé si son Blondie o The Cars… inicia con un efecto de teclado muy ochentero que en realidad es Casablancas haciendo esas oleadas aterciopeladas de fondo. El bajo punteado y el beat machacón con mucho eco ayudan a crear esa sensación de hace 30 años. Para el estribillo, Nick y Albert se nos alocan y nos vuelven a colocar en el presente con la combinación de guitarras y una espectacular labor de Moretti a las baquetas. Julian se nos pone filosófico con la letra, hablando de la felicidad que es dar y la otra que es recibir. Bueno, no es Platón, pero al menos no es otra de sus historias autobiográficas sin mucho sentido. La canción no es mala en sí, me gusta cuando revienta, pero la parte en que imitan a Blondie echa a perder todo.


Sigue “You’re So Right”, a la que todo mundo acribilla. Este tema es de Nikolai Fraiture, que ya había batallado con su proyecto solista Nickel Eye. Y bueno, el tema es abstracto, bizarro, oscuro, asfixiante, con letra minimalista que y no tienen nada que ver con el sonido al que nos tienen acostumbrados los Strokes. Casablancas canta con una voz maquinal y robótica. Y Hammond Jr. hace quizá el solo más espectacular del disco, rápido e incendiario, una mezcla de AC/DC con Van Halen, contrastando con el minimalismo del resto. Todo mundo la criticó por esto. Es cierto que es el tema más difícil y experimental del disco, pero si se fijan, todos estos “contras” son los “pros” que todo mundo ve en los discos de Radiohead. Entonces, si Yorke y Greenwood pueden experimentar así, porque Fariture y Casablancas no? Es arriesgado, pero creo que es un tema válido. Si el anterior podría pintarlo de azul algún día, éste lo podría tintar de rojo.


Continuamos con “Taken for a Fool”, donde recuperamos ese gran Groove y la guitarra con tono casi de armónicos de Hammond. De hecho, fueron Moretti y Valensi quienes iniciaron la composición, pero la guitarra líder y el bajo son los que se roban el show. Inicia con un buen medio ritmo, con guitarra punteada, un bajeo que espejea ese arreglo elástico de Hammond y Julian cantando con mucha actitud “Sister, it feels like just yesterday, Sister, don't you forget my number, on the door”. Al :40, la batería mantiene el mismo ritmo, pero los demás bajan la intensidad y Fraiture cobra más protagonismo con esa figura saltarina de bajo. Luego nos vamos al estribillo, potente instrumentalmente, pero con una voz adormilada, y con el tono típico de Hammond Jr. Destacando encima de todos. “You get taken all the time for a fool, I don't know why…” Al 1:20 tenemos un puente instrumental, con una especie de solo, que rompen con la secuencia de la canción de buena manera, antes de repetir el puente. Una canción con varias secciones que encajan muy bien, potente, y que combina partes oscuras con las usuales fiestas que arman Los Strokes. Este sería el segundo single del disco. Y si, también pudo entrar en los primeros dos discos.


El sexto tema es “Games”, de Hammond y Valensi, donde regresan los tintes ochenteros. Aquí los sintetizadores son los que dominan. Albert deja la guitarra en el estuche para hacerse cargo de los teclados y agregar montones de capas. Incluso Moretti toca con una caja de ritmos en lugar de batería. No sé si soy yo o quieren sonar a The Killers. La cuestión es que no funciona. La melodía es casi nula. Julian canta con una pereza que contagia el bostezo, y la letra intenta ser existencialista, pero termina siendo conmiserada. Un electro pop bastante olvidable, que hubiera quedado mejor en el disco solista de Julian.


“Call Me Back” mantiene esa modorra, aunque Valensi hace un lindo arreglito de guitarra. Quizá si lo hubieran mantenido así, hubiera funcionado, pero para el estribillo agregan sintetizadores y efectos de campana que arruinan todo por completo. Y el puente posterior es rarísimo, también desencajando. En fin, supongo que es la idea de una balada de los Strokes, pero no funciona en absoluto.


Sigue “Gratisfaction”, otro tema alegre y de buen mood, donde Julian canta con un acento extraño (imitando a Joe Strummer?), y haciendo un fraseo en el que apenas se le entiende lo que dice. El estribillo pareciera hecho para que lo canten estadios, con toda la banda haciendo coros, pero también carece de Punch. Al 1:45 tenemos un solo a doble guitarra, pero tampoco es muy impresionante. En sí, la canción es bastante desangelada, dando incluso la sensación de que queda inacabada.


Afortunadamente viene “Metabolism”, otra de los rolas experimentales. Arranca con un riff asesino en el que bajo y guitarras espejean una telaraña circular e incisiva, oscura, y demencialmente poderosa, que recuerda vagamente a “Heart in a Cage” del disco previo. Sin ser un remake, retoma esa densidad. Chequen a Casablancas, que muestra aquí todo su rango, iniciando en un tono bajo, elevando poco a poco la intensidad, mientras las guitarras agregan nerviosismo, hasta reventar de nuevo en el riff principal. Bien visto, también recuerda algo de Muse en los buenos tiempos. Valensi y Hammond se combinan espectacularmente, y al 1:20 tenemos otro de esos solos desgarbados y con efecto de sierra, que sin embargo sienta muy bien a la canción. Tenemos también sintetizadores, pero esta vez usados sutilmente y de manera perfecta, durante esos lentos y calculados crescendos. La letra es nuevamente condescendiente, pero si omitimos este detalle, tenemos la canción más compleja y espectacular del disco, experimentando con nuevas texturas, pero aún reconocibles.


El disco cierra con “Life is Simple in the Moonlight”, donde volvemos a los 80’s. A estas Alturas deberían haberse dado cuenta ya que son una banda de raíces más cercanas al Punk que al New Wave… Es decir, déjenle estas cosas a The Killers. El tema es enteramente de Julian, y también pudo quedar en su disco solista. Aquí los tonos punteados y esos efectos con phaser de la intro no les sientan nada bien. Luego agregan un puente algo más melódico, la parte más decente de la canción, pero enseguida enjaretan un estribillo ruidoso y desordenado, metido con calzador. Parecen 3 temas embonados a fuerzas, y de los 3, sólo uno es más o menos bueno.



Esto resulta en un cierre bastante flojo, y confirma que es un disco de altibajos, donde igual encontramos a la banda haciendo buenos y malos experimentos, regresando a sus bases, pero también temas débiles y complacientes.

Pero básicamente es un buen disco de Garage Pop, que resultó una buena bocanada de aire en un 2011 bastante débil. No sería un “Salvador del Rock” como el “is This It?” 10 años antes (que yo tengo mis serias dudas), pero al menos demostraría que, si bien los Strokes no reinventaron la rueda con su rock-festivo-neoyorkino, al menos mantenían la energía y parte de la actitud que los había llevado a la cima. El título, supongo que porque muestra mejor que ningún otro disco de los Strokes los 5 ángulos que conforman a la banda, pero también porque vemos ángulos que no les habíamos visto antes. Desgraciadamente el siguiente disco se enfocaría más en los ángulos débiles que aquí ya mostraban…


Por Corvan



LA CAVERNA VOTACIONES DE DÉCIMO ANIVERSARIO!!!

Pues bien, este 2017 La Caverna cumple 10 años de existir, gracias a todos ustedes.

Tenía ya incluso mi planeación de reseñas para este año, pero se me ocurre que 10 años no es cualquier cosa y que hay que celebrarlo. 


Por ello, se vienen varias sorpresas que estaré anunciando. La primera es una Votación! Ya teníamos bastante sin las famosas votaciones. A manera de agradecimiento, y a pesar de que ya tenía mi lista de reseñas, esta vez quiero someter a votación 10 discos que ustedes elegirán para que vayamos reseñando este año.

La dinámica es sencilla: Votar por los discos que quieren ver reseñados. La única regla es que debe ser un disco que siga en la discografía de la banda. La votación va a estar abierta tooooodo el mes de Marzo, y el 1o de Abril, los 10 discos con más votaciones, estarán contemplados para ser reseñados este año. No serán reseñados inmediatamente, ni necesariamente en el orden de votos, podrán irse además alternando con otros discos que estaban planeados, pero de que serán reseñados este año, serán. Si durante Marzo sale la reseña de alguno de los discos que terminan en el top ten, dejaría su lugar al siguiente en la votación.


La verdad es que hay discos muy buenos, algunos muy esperados desde hace tiempo y tengo mis sospechas de los que resultarán ganadores, pero siempre hay sorpresas. Dejo la lista de los discos que siguen por banda y el link para que voten. En la votación excluí por obvias razones aquéllas bandas que ya están completas:


Link para votar:  http://listas.20minutos.es/lista/10-anos-de-la-caverna-escoge-tus-discos-419382/ 


Discos:


10cc - How Dare You! (1976)

AC/DC - Powerage (1978)

Alice In Chains - EP's

Almendra - Almendra en Obras I y II (1980)

Arcade Fire - Reflektor (2013)

Aterciopelados - El Dorado (1995)

Beach Boys - Shut Down Volume 2 (1964)

Beatles - Anthology I, II and III

Black Keys - Thickfreakness (2003)

Black Sabbath - Sabbath Bloody Sabbath (1973)

Blur - Think Thank (2001)

Bob Dylan - Another Side of Bob Dylan (1964)

Bob Marley - Catch a Fire (1973)

Byrds - Turn Turn Turn! (1965)

Café Tacuba - Sino (2007)

Caifanes Completo

Charly García - Parte de la Religión (1987)

Cream - Completo

Creedence - Completo

David Bowie - Aladdin Sane (1973)

Deep Purple - Fireball (1971)

Depeche Mode - Black Celebration (1986)

Dire Straits - Comunique (1979)

Doors - Completo

Dream Theater - A Change Of Seasons (1995)

ELP - Trilogy (1972)

Extremoduro - Deltoya (1992)

Fernando Delgadillo - Primera Estrella de la Tarde (1997)

Fito Páez - Giros (1985)

Franz Ferdinand - Right Thoughts, Right Words, Right Action (2013)

Genesis - Selling England by the Pound (1973)

Green Day - Dookie (1994)

Guns N' Roses - Chinese Democracy (2008)

Gustavo Cerati - Amor Amarillo (1993)

Heroes del Silencio - Completo

INXS - Shabooh Shoobah (1982)

Iron Maiden - Powerslave (1984)

Janis Joplin - Completo

Jefferson Airplane - Volunteers (1969)

Jethro Tull - Aqualung (1971)

Jimi Hendrix - Completo

Joaquín Sabina - Mentiras Piadosas (1990)

Joy Division - Closer (1980)

King Crimson - Islands (1972)

Kings Of Leon - Come Around Sundown (2010)

Kinks - Are the Village Green Preservation Society (1968)

La Revolución de Em Zapata - La Nueva Onda de (1975)

Led Zeppelin - Completo

Los Tres - Se Remata el Siglo (1993)

Metallica - Load (1996)

Muse - The 2nd law (2012)

Nirvana - Completo

Oasis - Standing on the Shoulder of Giants (2000)

Pearl Jam - Binaural (2000)

Pescado Rabioso - Pescado 2 (1973)

Pink Floyd - A Momentary Lapse of Reason (1987)

Placebo - Black Market Music (2000)

Queen - News Of The World (1977)

R.E.M. - Fables Of The Reconstruction (1985)

Radiohead - The King Of Limbs (2011)

Real de Catorce - Azul y Rojo (1997)

Red Hot Chili Peppers - Blood Sugar Sex Magik

Rolling Stones - Goat's Head Soup (1973)

Silvio Rodríguez - Causas y Azares (1986)

Smashin Pumpkins - Adore (1998)

Soda Stereo - El Ultimo Concierto (1997)

Soundgarden - Superunknown (1994)

Spiders - Run Run (1980)

Stone Temple Pilots - No. 4 (1999)

Suede - Coming Up (1996)

Television - Television (1992)

The Animals - Animal Tracks (1965)

The Cure - Pornography (1982)

The Killers - Battle Born (2012)

The Police - Ghost In The Machine (1981)

The Sex Pistols - Completo

The Smiths - Hatful of Hollow (1985)

The Stone Roses - Completo

The Strokes - Angles (2011)

The Who - Quadrophenia (1973)

Them Crooked Vultures - Completo

U2 - Rattle And Hum (1988)

Velvet Underground - Loaded (1970)

Vetusta Morla - Completo

White Stripes - De Stijl (2000)

Yardbirds - Little Games (1967)

Yes - Close To The Edge (1972)

Zombies - Odissey & Oracle (1968)


Por Corvan


FRAGILE (Yes, 1971)

Artista: Yes (C)

Fecha de Grabación: Sept del ‘71

Fecha de Lanzamiento: Noviembre de 1971, UK

Discográfica: Atlantic

Productor: Eddie Offird and Yes

Calificación: 10 (DISCO ICÓNICO, MUST HAVE)

Era: Progresivo (1969-???)

Subgénero: Progresivo


Mejor Canción: Roundabout

Canciones: 1) Roundabout; 2) Cans And Brahms; 3) We Have Heaven; 4) South Side Of The Sky; 5) Five Per Cent For Nothing; 6) Long Distance Runaround; 7) The Fish (Shindleria Praematurus); 8) Mood For A Day; 9) Heart Of The Sunrise.


Es curioso. Cuando pienso en Prog, rara vez se me viene a la mente Pink Floyd o Genesis. Lo primero que pienso es en Rush, o más comúnmente, en Yes. Y en particular, los sonidos del Fragile. Y es que este disco resume muy bien la esencia del género entero. Cómo es que Yes, potencialmente la banda más pretenciosa el universo, logró un disco tan redondo, uno que define al Rock Progresivo mismo? Bueno, hay un dicho que dice, si no apuntas al sol, jamás llegarás a las nubes. Los astros se alinearon para que las ideas de la banda resultaran a la perfección en este soberbio disco. Este disco sería el primero para Yes en varios aspectos, que los terminarían consolidando como una de las bandas referentes del género, justo cuando éste estaba en plena ebullición, y como un fenómeno del Rock en todo el mundo.

El disco marca el inicio de la asociación de Yes con el artista Roger Dean, que se encargaría de sus portadas en adelante, y que crearía un concepto visual muy particular alrededor de la banda. Para no ir más lejos, sería el encargado de crear el emblemático logo de Yes en forma de burbuja. Y por supuesto, tenemos a Mr. Rick Wakeman, que aparece por primera vez con la banda en este disco, con su blonda cabellera, sus sintetizadores, su moog, su mellotrón, su capa blanca con brillitos, y por supuesto, su enorme talento.

Pero no nos adelantemos. En Julio de 1971, la banda terminó el Tour del Yes Album, que les significó un gran éxito y a comenzar a despuntar como estrellas de Rock. Las críticas fueron positivas, el disco vendió bien, y el Tour llenó, a pesar de que el género era de difícil asimilación. En realidad fue un año muy bueno para el Progesivo, por lo que era aun más meritorio que estuvieran destacando en medio de tanta competencia. Tras la gira, la banda, aún con Tony Kaye en los teclados, se metió de nuevo al estudio para comenzar a preparar su siguiente disco, que originalmente tenían planeado como disco doble, mezclando un disco en estudio y otro en estudio. Como un Ummagumma, pero bien hecho, pues. En Agosto comenzaron a ensayar en los estudios Sheperd’s Market, pero las tensiones con Tony Kaye habían llegado al límite. El problema no es que no fuera un tecladista talentoso, sino que se negaba a intentar expandir sus sonidos con instrumentos como el Mellotrón o el Moog. Para él el piano y el órgano hammond eran suficiente, pero la realidad es que la banda veía a King Crimson o a ELP y se les caía la baba con lo que podían alcanzar con más instrumentos. AL parecer se le dio un últimatum, y al no haber respuesta de parte de Tony, Anderson y Squire le informaron que estaba despedido. El reemplazo obvio era Rick Wakeman, que estaba convertido en el sesionista más respetado y requerido de la época (y como referencia, su labor en “Space Oddity” de Bowie, y en trabajos con T.Rex, Elton John, y Cat Stevens). Ni siquiera audicionaron a más personas. Wakeman, además de trabajar como sesionista, había tocado en el grupo Strawbs. El grupo no estaba funcionando bien para mediados de 1971. En Julio lanzaron su primer disco, pero fue un fracaso, y lo que ganaba con la banda no ajustaba para pagar la hipoteca de su casa ni para mantener a su familia. Asfixiado económicamente, Rick decidió dejar los Strawbs y regresar a su labor como sesionista. A finales de Julio, la suerte le cambió. Recibió una llamada en la mañana, para que se uniera a una nueva banda. Se trataba de David Bowie, quien estaba armando lo que serían The Spiders From Mars en torno a él y a Mick Ronson. Una tabla de salvación. El futuro parecía resuelto, pero a medio día recibió otra llamada. Era Chris Squire, ofreciéndole un lugar como tecladista en Yes. Cuáles son las oportunidades de que esto pase? A decir de Rick, tuvo que tomar la decisión más difícil de su vida. Le pidió a Bowie que lo esperara y fue a probar con Yes. En el primer ensayo, prácticamente quedaron las bases de “Roundabout” y “Heart Of The Sunrise”, tocando Melotrón y Moog, que ya dominaba. Vio mayor potencial y oportunidad de lucir y colaborar en Yes, por lo que ya todos sabemos qué respuesta dio a Bowie.

Con Rick Wakeman en los teclados, se completaría la alineación clásica de Yes, un tremendo combo de virtuosos, que alcanzaría su mejor nivel con este disco. Wakeman no sólo trajo consigo nuevos juguetes, sino una mayor técnica y velocidad, un entrenamiento más clásico.

La alineación estaba lista, pero ahora tenían un problema. Habían gastado toneladas de dinero en conseguir el Sintetizador Moog y el Melotrón para Rick. Habiendo gastado la mayor parte del presupuesto en el equipo nuevo, esto impactó en el tiempo que podían disponer del estudio. Tenían prácticamente 4 piezas armadas por el grupo, pero eso no era suficiente, por más que intentaran extenderlas. Bill Brufford fue quien salió con la idea de agregar 5 tracks adicionales, uno por cada miembro. “Sentí que podíamos usar las cualidades de cada uno de nosotros de manera diferente. Así que dije, ¿Porqué no hacemos temas de manera individual, donde usemos al resto del grupo para cumplir nuestra fantasía musical? Yo seré el director, conductor y maestro por un día, luego hacemos tu track y te toca a ti ese rol, y así”. Esto permitiría a la banda avanzar mucho más rápido, al poder dividir las tareas y usar el tiempo en el estudio con diferentes tracks al mismo tiempo.

Así pues, tenemos la estructura del Fragile, que está armado por espectaculares 4 piezas en conjunto, 3 de las cuales pasan de los 8 minutos, y en los que dan una cátedra de virtuosismo combinado. Éstas 4 piezas conforman la columna vertebral del disco, pero están rodeadas de 5 piezas individuales, de menor duración, en que cada uno brilla en su instrumento. Como el Ummagumma, pero bien hecho, pues. Esto da al Fragile una mayor dinámica, y da oportunidad al escucha de tomar aire antes del siguiente tema épico. Ya lo había hecho Genesis, lo de alternar un tema largo con uno corto, y ellos mismos en el Yes Album. Sin embargo, aquí resalta ese contraste de la apantallante labor en equipo con las ideas y capacidades individuales.

Individuamente, todos andan en un nivel superlativo. Jon Anderson hace algunas de sus mejores melodías. Por primera vez no resulta cansado escucharlo, sino que sabe dar la modulación exacta, y llena de ganchos los temas. Lograría que por fin varios temas fueran considerados en la radio comercial, y que Yes tomara reflectores fuera del circuito Prog. Su tema, We Have Heaven, es realmente celestial, con esa sínfonia de voces que logra con overdubs. Wakeman luce por momentos escondido en la mezcla, pero tiene grandes momentos de lucimiento, y ciertamente aporta con los nuevos sonidos y texturas. Su pieza es una reinterpretación de Brahams, dando el toque clásico a la banda. Supongo que no hay mejor manera de llegar a un grupo que te pidan que aportes con una canción tuya. Steve Howe da el toque más roquero, agregando licks e intensidad a lo largo de todo el disco. Su tema es un gran trabajo en acústica, con tintes flamencos. Bill Brufford estaba decidido a ser el mejor batería del mundo, y a decir de muchos, este es uno de los mejores discos de batería ever. Incluso Phil Collins terminaría inspiradísimo tras escuchar una de las presentaciones en vivo de Yes! Su tema individual dura apenas poco más de medio minuto, y para muchos es la parte más débil del álbum, pero ese beat es endemoniadamente difícil. Chris Squire no se queda atrás. No sé mucho de batería, pero sí de bajo, y lo que hace aquí es simplemente espectacular. Línea tras línea de crocante bajo, con una gran rapidez y técnica, siendo además pegajosas. Se echa encima gran parte del álbum y resulta la figura líder de la banda. En su tema individual, parece no ser tan espectacular. Pero la percepción cambia cuando nos damos cuenta que son sólo él y Brufford. Porqué se oyen tantos instrumentos? Bueno, son 6 capas de bajos, una sobre otra, creando una compleja melodía con diversos efectos. A mi en lo particular, el Fragile es un disco angular en cuanto al bajo.

Dean haría el concepto de la portada y también propuso el título del disco. Esto porque la banda estaba en un punto crítico tras la salida de Kaye, y se sentía mucha fragilidad, incluso una posible ruptura de la banda. La portada refleja un mundo partiéndose. Afortunadamente, Yes no se desintegró, sino que salió con su obra maestra.



El disco arranca con “Roundabout”, echando toda la carne al asador con esta pieza épica de 8:36. Originalmente Anderson y Howe la escribieron como pieza instrumental, pero fue creciendo y creciendo, hasta que Jon decidió agregarle letras, basadas en un viaje de Averdeen a Glasgow en el que tuvieron que atravesar como 40 glorietas. El Fragile es un disco que mantiene la esencia de Yes, pero suena distinto a cualquier disco previo. Y desde el primer tema, salta al oído que Yes ha alcanzado un sonido más colectivo, más creativo y más virtuoso que nunca. El disco arranca con na nota de piano tocada al revés, dando una sensación vertiginosa y avanzada, justo antes del melancólico arreglo de Howe en agudos. Casi al :30 viene otra nota de Wakeman al revés, al :40 Steve mete el acelerador con una escala más rápida. Luego Brofford da la entrada con un intrincado ritmo, y Squire se roba el show con un riff espectacular y endemoniadamente rápido de su crujiente bajo. Esta primera parte es espectacular, oscura, vertiginosa, y con el bajo dominando. Howe va haciendo arreglos con armónicos, mientras que Wakeman luce discreto, pero es que es realmente astuto al agregar arreglos de manera precisa, Como en el puente descendiente al 1:40. Algunos tintineos aquí, ráfagas allá, todo con distintos instrumentos, que en vivo, llegaban a ser hasta 12! Después tenemos una parte más luminosa, con una gran melodía de Jon: “In and around the lake, Mountains come out of the sky and they stand there”, con Steve hacienda una gran labor de guitarra, manteniendo él solo hasta que el teclado se une, y posteriormente la sección rítmica, para reventar la canción al 2:15 con el “I'll be there with yoooooooooooooooou” y arrancar de nuevo. La banda comienza las progresiones, repitiendo la secuencia, pero haciendo pequeñas modificaciones en sus líneas e intercalando solos. Al 3:20 Rick nos rafague acon el teclado para dar paso a otra brutal línea de Squire, que suena oscuro y amenazador. Brufford, mientras tanto, está convertido en un pulpo, mientras Jon hace otra gran línea melódica: “Next to your deeper fears we stand surrounded by a million years”, y Wakeman estrena su moog. Tras esta intensísima sección, al 4:55, vuelven a bajar los decibeles y replican la intro, esta vez con mayor presencia de teclados. La magia de Yes, particularmente en las piezas complejas de este disco, es que atinan a transicionar el instrumento dominante sin que se note demasiado. Tras un pequeño crescendo a cargo de Jon, tenemos otra parte instrumental, más Funky, y donde ahora si escuchamos la técnica de Wakeman en todo su esplendor. Luego toca el turno a Howe, que hace un rapidísimo solo, y posteriormente los instrumentos comienzan a alternarse, en un espectacular diálogo, mientras bajo y batería estallan al fondo. El cierre es de nuevo con la figura principal (cómo hace Chris esas escalas TAN rápidas?) que se desvanece para dejar un gran despliego vocal de Anderson con los “Da, dara, dap daaaa dará” con montón de overdubs. Yes nunca alcanzaría un balance tan perfecto entre la complejidad del Prog y la accesibilidad del Pop. El tema es memorable de principio a fin, con un bajo de antología, multipartes muy bien transicionadas, y un debut espectacular de Wakeman. El tema sería su primer verdadero éxito de radio, con una edición especial más corta, por supuesto. Pero esto ayudó a que el single también escalara en ventas y, posteriormente el LP. Probablemente la canción más conocida de Yes, y definitivamente una de las mejores de su extensa discografía.


Sigue “Cans And Brahms”, el tema de Rick. Es en realidad una adaptación de la Sinfonía No. 4 en Mi Menor de Johannes Brahm, con un piano eléctrico haciendo la sección de cuerdas, clavecín para el órgano de tubos y sintetizadores para los contrabajos. Wakeman no pudo hacer un tema propio aquí por el contrato que aun tenía firmado con A&M Records a través de los Strawbs. El tema suena tonto de inicio, en especial de “Roundabout”, pero tiene su encanto, es una adaptación difícil y termina dando ese toque de diversidad al disco. Por otro lado, me parece que lleva una dedicatoria especial. No les parece que tiene cierto aire a los fragmentos clásicos de Keith Emerson en ELP? El tema, en cualquier forma, dura menos de 2 minutos, y es una buena muestra de la escuela y maestría del nuevo teclista de Yes.


“We Have Heaven” es el tema de Anderson, donde se dedica a armonizar con sus propios overdubs durante minute y medio. El resto de la banda colabora un poco, haciendo una instrumentación discreta, pero definitivamente Jon es la estrella aquí, la hacer esas armonías celestiales, con el mantra “Tell the Moon dog, tell the March hare” o “He is here, to look around”, que son las únicas letras. Un tema corto, relajante, y en donde nos da muestra de su capacidad vocal, haciendo increíbles juegos con los overdubs en 17 canales.


Continuamos con “South Side of the Sky”, que es el segundo de los temas en conjunto, rayando los 8 minutos. Inicia con el sonido de pasos y un rabioso portazo. De hecho, en mi CD, esto aparece como final de “We Have Heaven”, por lo que quizá los tiempos en la reseña no sean precisos. El tema tiene un ambiente gélido, por el efecto de aire polar que suena al inicio y en distintos momentos. Anderson inició la idea, sacando en guitarra los primeros versos. Es una de sus letras más oscuras, sobre la muerte, y como el sueño es una especie de réplica pequeña. Steve agregaría el riff principal de guitarra de una composición con una banda previa, y luce por grandes fragmentos, agregando licks, escalas, alineándose a Squire por ratos y luego separándose de nuevo. Chris por cierto, sería coacreeditado por ese otro estupendo riff de bajo, que inicia alrededor del 1:20. Wakeman va agregando pequeños adornos, pero su momento de brillar llega con el interludio que inicia alrededor del 2:20, con unos preciosos arreglos de piano, cada vez más nostálgicos. Después vienen armonías de Jon, Chris y Steve, alternando “nananaás” con las escalas de piano, creando un momento de delicada belleza. La canción va subiendo de intensidad poco a poco (chequen a Brufford). La canción se difumina con las escalas cada vez más agudas de Rick, hasta que nos quedamos con el aire gélido, y la banda regresa al 5:50 con un brutal tarolazo y otra línea de antología de Squire. Jon suena más furioso que nunca, mientras hace su alegoría sobre la muerte en el ártico. La canción se va volviendo más y más compleja, con todo mundo haciendo solos a un tiempo (destacando Howe en la coda), pero entretejidos de gran manera, hasta el fade out que nos deja con la nieve cubriendo el cadáver. Hay rumores de que Kaye hizo las partes de piano y Wakeman simplemente las replicó. Sin embargo, la mayoría de las fuentes dicen que Rick es el autor de las partes de teclado. No se le acreeditó a pesar de su gran aportación, por el problema legal con su anterior disquera. Atlantic le habría prometido un dinerito a cambio, pero jamás vio un centavo por su labor en este tema. Una gran canción, en cualquier caso, muy poderosa, menos accesible que “Roundabout”, pero mostrando un similar despliegue técnico y conjunción.


Sigue “Five Per Cent For Nothing”, el tema de Bill Brufford, donde hace un intrincado tiempo para que los demás lo acompañen con extravagantes arreglos, por apenas 38 segundos. El título hace referencia al pleito con su anterior manager, Roy Flynn, que los obligó a pagarle 5% de futuras regalías.


Luego tenemos “Long Distance Runaround”, que es el más corto de los temas de conjunto, con apenas 3:30 e duración. Inicia con in curioso riff de Howe, que parece sacado de algún videojuego viejo. Luego entra Squire con esa rapidísima línea y Brufford con sus toques jazzys. Jon entra con una melodía semilenta, que se va volviendo juguetona y McCartneyesca: “Did we really tell lies, Letting in the sunshine, Did we really count tooooooo ooooooooone huuuuuuuundred”. La canción revienta al 2:20, con bajo y batería vueltos locos, en un breve interluidio antes de volver a los semilentos versos. Squire hace por momentos rugir su bajo. Sería una de las últimas piezas con aires pop en muuuuuucho tiempo por parte de Yes. Aunque tuo éxito en la radio y es otra de las piezas conocidas de Yes, hay que remarcar que es bastante compleja, empezando por los multitiempos. Mientras que bajo, teclado y guitarra van en 4/4, la batería va en 5/8, encajando por esas cuestiones de la música que uno no alcanza a comprender.


Al final, se enlaza con “The Fish (Shindleria Praematurus)”, el tema individual de Chris Squire, a través de los arreglos de sintetziador de Wakeman. Este tema es ni más ni menos que Squire tocando 6 capas de bajo para crear las diversas melodías y texturas, que van desde los armónicos con que inicia, pasando el efecto crujiente que es su sello, uno con phaser que hace escalas medias, uno haciendo arañitas mucho más agudas e intensas al fondo, otro con wha… Brufford le lleva el ritmo y al final Jon canta el Shindleria Praematurus, que es un pez prehistórico. The Fish era el mote que tenía Squire en su infancia. La pieza quizá no llame demasiado la atención, pero a los bajistas nos deja simplemente babeando, confirma el gran nivel que traía en este disco, y en general porqué es considerado de los mejores de la historia. Sólo a él se le hubiera ocurrido una sinfonía de bajo!


“Mood For A Day” es el tema de Steve Howe. Mientras uno hubiera esperado una cátedra de solos con 25 guitarras a la Jimmy Page, Steve se lo tomó con calma y hace su despliegue con bastante mesura, con una guitarra española, y haciendo un tema de tintes flamencos, demostrando que no se necesita parafernalia, ni 17 pedales para derrochar talento. El tema es ligero, bello, y sirve como respiro antes del último tema épico.


El disco cierra con “Heart Of The Sunrise”, la última pieza en conjunto, y la más larga, llegando a los 11:30. Arranca con unos extravagantes parones y arrancones en 6/8, que recuerdan el fragmento “Mirror” de “21st Century Schizoid Man”. La parte jazzy termina al :30 y luego comienzan a armar todo alrededor de otro exquisito riff de Squire. Los sintetizadores de Rick aquí son cruciales, dando un aire etéreo, pero creando una tensión sublime. Los tarolazos de Brufford dan el tiempo para acelerar de nuevo en complejísimos riffs a toda máquina. Bajo y guitarra se entrelazan y espejean por momentos, mientras Wakeman cambia de instrumentos para dar distintas texturas. La intro acaba al 3:30, con una intensidad tal, que apenas nos damos cuenta que Anderson no ha aparecido. Lo hace de manera sutil, apenas con delicados arpegios de Howe. La melodía no es particularmente memorable aquí, pero Jon va subiendo lentamente la intensidad, mientras los demás se van incorporando uno a uno y aportan en el lento crescendo, hasta llegar al 6:10 con el “SHARP-DISTANCE, How can the wind with so many around me, I feel lost in the cityyyyy”. Después agregan extrañísimos interludios instrumentales, y van alternando momentos tranquilos con explosiones sónicas a velocidad de la luz, con un solo tras otro, en una exhaustiva montaña rusa. Al 9:30 inicia una sección más lenta y melódica, con Jon cantando dramáticamente y cerrando con ese frenético pedazo a la “Schizoid Man”. Bueno, no, cuando terminan con esto, aun tenemos un reprise de menos de un minuto de “We Have Heaven”, con la que cierra el disco.



En fin… El Fragile, con todo y que estuvo muy apresurado y fue muy circunstancial, terminaría siendo una pieza angular del Prog. Precisamente por la gran conjunción de individualidades. Es un disco donde se conjuga todo de manera maravillosa. Las melodías y ganchos de Jon que permitieron que el disco tuviera éxito comercial (vendería 2 millones de copias y alcanzaría doble platino ese año), pero a la vez la enorme complejidad en el armado de los temas y el manejo de tiempos, así como las estructuras vocales. Por otro lado, muestra a los nuevos fans de entonces en qué eran buenos cada uno de los integrantes. Es como una especie de presentación de Yes: “Éstos somos cada uno de nosotros y estos somos combinados”. El resultado, insisto, es increíble. Es un disco al que hay que dar varias escuchadas para ir siguiendo a cada miembro en los temas en conjunto, y maravillarse con lo que cada parte hace. A fin de cuentas, no es solo la mejor carta de presentación del nuevo Yes, sino, del Progresivo en general. Un Must Have, sin duda.


Por Corvan



DAY AND AGE (The Killers, 2008)

Artista: The Killers (D)

Fecha de Grabación: Abr-Sep 2008

Fecha de Lanzamiento: 18 de Noviembre del 2008, USA

Discográfica: Island

Productor: Stuart Price & The Killers

Calificación: 6.5

Era: Indie (2001-???)

Subgénero: Indie Rock


Mejor Canción: The World We Live In o Losing Touch

Canciones: 1) Losing Touch; 2) Human; 3) Spaceman; 4) Joy Ride; 5) A Dustland Fairytale; 6) This is Your Life; 7) I Can’t Stay; 8) Neon Tiger; 9) The World We Live In; 10) Goodnight, Travel Well; BONUS TRACKS: 11) A Crippling Blow; 12) Forget About What I Said.


Qué rayos le pasó a The Killers? Es que el Síndrome del Tercer Disco fue verdaderamente cruel con ellos? Recordemos que el soberbio Sawdust fue una recopilación de Lados B y rarezas, por lo que técnicamente, éste Day And Age es el tercer disco de estudio de los de Las Vegas. La cuestión es que la diferencia entre un disco y otro es de apenas un año, pero estilísticamente pareciera que son dos bandas totalmente distintas. Aquí queda claro que la etiqueta de Indie Rock que le pongo al disco es por mera costumbre y le queda ya muy grande.


Mucho se dijo que los Kings of Leon habían dejado de ser los Strokes sureños para convertirse en los U2 sureños. Pero seamos honestos, los KoL mantuvieron su identidad a pesar de refinar un poco su sonido, y el cambio les sentó bien. Pero a los Killers el cambio no les vino nada bien. Aquí por momentos parecieran estar intentando copiar la ligereza de Franz Ferdinand en sus peores temas, o a Coldplay en cualquier disco post Rush of Blood… Si ya tenían una marcada influencia pop que los hacían la más digerible de las bandas Indie Rock, aquí, como decía, se quitan por completo la etiqueta para hacer un disco Dance, Synth Pop y New Wave, que intenta ser majestuoso, como lo fue el Sawdust, pero con melodías flojísimas, más enfocadas a reventar el antro que en nutrir el cerebro, y que a lo mucho, se queda como un mal intento pretencioso.


La banda comenzó a escribir los temas de su tercer disco cuando aún estaban en el enorme Sam’s Town Tour. Stuart Price ya les había producido algunos remixes, pero nunca habían trabajado directamente con él en estudio, por lo que, a su paso por Londres, se reunieron con él para discutir la posible producción del nuevo disco. Platicaron durante una cena y saliendo se fueron directo al estudio, donde grabaron “Human” en apenas un par de horas. El disco se grabó mayormente en Las Vegas, en el estudio de The Killers. La banda grababa los demos y se los enviaba a Price por internet, quien luego les llamaba para dar su opinión. Bueno, supongo que no hubo demasiada supervisión directa…


Yo no estoy en contra de que las bandas se reinventen. De hecho, es algo necesario, o corren el riesgo de estancarse y repetirse hasta el cansancio. La única banda de la historia que pudo repetir con cierto éxito la misma fórmula fue AC/DC… La cuestión con los Killers es que fueron muchos cambios en muy poco tiempo. El Hot Fuss les hizo acaparar reflectores y lanzar una promisoria carrera. No es un disco perfecto, pero es fresco, con bases pop de los 80’s, pero con fuerte carga Rock, y con temazos como “Somebody Told Me” y “All These Things We’ve Done”, que te enganchaban por más resistencia que pusieras. Con Sam’s Town expandieron su sonido, hicieron un disco más grande y pretencioso, con más sintetizadores, con bigotes, más “americano”, ligeramente más pesimista y más raro, y con un estilo en el que se notaron mucho más cómodos, y por ello la gran manufactura del disco, que a mi gusto superó al debut. Nos guste o no, “Mr. Brightside” debe ser uno de los 10 temas más emblemáticos de la primer década del siglo. Sin contar el Sawdust, que es un recopilatorio de gran nivel, aún más oscuro, llegamos al Day And Age. Aquí la banda intenta hacer un Sawdust más grande. El mismo Brandon confirmaría que intentaron dar una especie de continuidad al disco previo. Así pues, suena más grandiosista, más hecho para estadios. Hay metales, bajeos funkys con reminiscencias al Bowie de los 80’s, a Duran Duran, algunos sonidos que recuerdan a los Talkin’ Heads, y mucho dance. No me molesta la mezcla y la diversidad del disco. El problema es la ligereza con la que lo hacen. Muchos de los recursos, y el hecho de tener capa sobre capa sobre capa, parece que es para maquillar las canciones, que tienen melodías débiles, sin ganchos, y básicamente distraen del hecho de que son simplemente mediocres, salvo por un par de momentos. Brandon suena además cada vez más protagónico, no sólo acaparando todo con los teclados, sino con la voz, cada vez más teatral. Y las letras… bueno, nunca fueron demasiado filosóficos, pero la línea que define al disco es “Are we human or are we dancer?”, que ni siquiera es gramaticalmente correcta…



El disco arranca con “Losing Touch”, que podría dar título al disco. El inicio de la canción es de hecho, espantoso, con unas como campanas navideñas y un sintetizador que recuerda “I’m Not In Love” de 10 cc (sin olvidar que esa rola es la parodia de parodias). Afortunadamente, tras unos 15 segundos de terror, se rehacen con una línea de bajo muy funky y pegadiza, y una base de metales muy pomposa, pero que funciona muy bien, y logra enganchar. Incluso Brandon Flowers suena endemoniadamente bien, y hasta el momento, tenemos una melodía sólida y muy pegajosa. En el estribillo bajan la intensidad, para agregar matices más electrónicos. A la de por sí ya saturada atmósfera, le van agregando más y más capas, coros al fondo, overdubs de Flowers, sintetizadores, un solo muy a la Bon Jovi… En fin, la canción funciona, sobre todo por esa intoxicante interacción entre el bajeo y los metales, y creo que es la mejor rola del álbum. Voy a ignorar que al final repiten en exceso el estribillo, e incluso que parece una versión más lenta y funky de “Jenny Was a Friend of Mine”. El disco arranca bien, y hace parecer que los Killers han refrescado su sonido…


…Hasta que nos topamos con “Human”. Muchos comentan que es una canción predecible. Bueno, francamente a mi me tomó por sorpresa. Es lo que menos me esperaba de los Killers tras un disco como el Sawdust, o un inicio como “Losing Touch”. Es decir, aquí es un vuelco totalmente electrónico y dance, un tema para la disco. Sería predecible si estuviera en un álbum de los Pet Shop Boys, no en uno de los Killers, o al menos a los que conocíamos hasta el 2007. La letra… bueno la famosa pregunta causó un montón de polémica por su falla gramatical. Pero creo que es triste por lo vacía y banal, que hace ver a Alex Kapranos como Dylan. Los críticos curiosamente le dieron buenas reseñas. Para mi es simplemente el tema que marca el giro de la banda al lado más vacío de la industria musical. Are we human or are we dancer? Creo que Flowers tiene la respuesta en la canción misma…


“Spaceman” no es TAN electrónica, pero sigue dejando ver claramente los visos comerciales. Al menos es más juguetona, y tiene mejor Groove, porque parecen no tomarse tan en serio. Intenta ser un tema futurista, por su tema, agregando un montón de efectos como reverb y sintetizadores y el puente al 2:45. Algunos dicen que tiene cierta influencia de Bowie. Por “Starman”? quizá es que no soy un gran conocedor del Duque Blanco, en especial de los 80’s, pero no me suena en absoluto similar. No hay demasiados ganchos y la melodía no es muy memorable, Brandon canta de manera desenfrenada. Los efectos terminan siendo irritantes, y aunque la letra no es para tomarse en serio, líneas como las del estribillo nos hacen preguntarnos qué se estaban metiendo: “The song maker says, it ain’t so bad, The dream maker’s going to make you mad, The spaceman says, Everybody look down, It’s all in your mind”. Aún así, le doy el beneficio de la duda. Si le quitamos la sobreproducción, podría haber entrado sin pena ni gloria en algún disco previo.


Luego está “Joy Ride”, que suena a un mal tributo combinado a Franz Ferdinand y a The Talkin’ Heads. Un bajeo Funky, con percusiones latinas, guitarreos discos, y un fraseo de Flowers inteligible, sin melodía. Cuando leemos la letra, preferimos no haberlo hecho, ya que entendemos aún menos. El estribillo al menos es algo más melódico, con guitarras acústicas y el bajo de Stoermer más en onda disco de los 70’s. Hay sax, armónica, timbales, sintetizadores en exceso, una coda larguísima y que termina con esos insufribles pujidos de Brandon difuminándose. Mi queja no es que tomen influencias, sino que tomen taaaaaantas y quieran enjaretarlas en un solo tema sin dirección alguna.


“A Dustland Fairytale” no mejora demasiado. De hecho empieza bien, con alguna reminiscencia a la versión de “Romeo And Juliet”, con un piano minimalista y una sensación íntima de Brandon, dando la impresión de que va a hacer una buena balada. Pero al 1:10 mandan todo al traste al acelerar el tempo y volver este cuento de hadas en una abominable superproducción de Disney, con orquestas y juegos artificiales, y sintetizadores sobre sintetizadores. Si le quitamos todo el bling bling, nos queda un tema casi unitonal, que Flowers no puede mantener por sí solo, ya que su timbre termina sonando molesto. Es quizá la rola más personal del disco, al intentar retratar la manera en que se conocieron sus padres, pero la echan a perder miserablemente con esa ambientación bombástica. Les hubiera quedado mejor al mantener un ambiente minimalista.


“This is Your Life” revienta de entrada con esos coros con los que inicia. “Oww OWE, Oww OWE, Oww OWE, Oww OWE…” durante un minuto y medio, que es lo que tardan en difuminarse, no puedo prestar atención a nada más. Parecen sacados de “The Lion Sleeps Tonight”, pero en versión molesta. Después de ese lapso, uno se da cuenta del simplismo de la línea de bajo, un beat de batería disco y uno se pregunta dónde está Dave Keuning, no sólo en esta rola, sino en todo el disco. Quizá nadie le avisó que estaban grabando… Ah! Por ahí aparece al final, parece que había salido a fumarse un cigarrillo! El tema es plano, con una melodía floja, Flowers teatral y enfadoso. Y la letra… sigo intentando descifrar qué demonios quisieron decir en esta.


Con “I Can’t Stay” de nuevo suenan sobreproducidos cuando se supone que debía ser un tema ligero. Quizá Price no escuchó el arpa y esa como tuba por teléfono… Sin embargo, en este segundo Talkinheads-alike, salen mejor librados que en el primero. El ambiente es más relajado con esa guitarra acústica, más tropical, y por momentos se puede disfrutar la suave melodía, memorable e hipnótica. Por momentos, antes del solo de sax, marimbas, metales, y esa ambientación que parece sacada de La Sirenita.


“Neon Tiger” es un tema promedio, no demasiado memorable, pero tampoco malo. Aquí la atmósfera, llena de ecos, y la guitarra de Dave, dan ciertos aires iutuescos. Muy fastuosa, y se puede decir que hasta genérica para términos de los Killers. La pasaría totalmente por alto de no ser por el estupendo puente al 1:30, cuando todos callan y prácticamente queda Brandon cantando:


“I don't wanna be kept, I don't wanna be caged, I don't wanna be damned- oh hell

I don't wanna be broke, I don't wanna be saved, I don't wanna be S.O.L.”


Ya sé, es un truco reciclado de “All These Things That I've Done”, pero aquí vuelve a funcionar ese crescendo, y me agrada como revienta la canción y la escala de tonos descendientes del teclado tras el grito de “everyone make some noise!” Después de esto, abusan en la coda, extendiéndola de más y arruinando el clímax. La canción tiene sus momentos, pero batallan para mantenerla constante.


Con “The World We Live In” muestran que aún pueden hacer pequeñas joyitas pop. Es cierto, sigue con el problema del disco de demasiado bling bling, pero esta vez se las ingenian para hacer una melodía memorable y llenarla de ganchos, y ni con las innecesarias capas de sintetizadores logran arruinarla. Es curioso, lo que en “This is Your Life” me revienta, aquí funciona muy bien. Ese loop de fondo, - AhhhAAA AhhhAAA - que sigo sin saber si son coros femeninos procesados o Keuning con un talk vox, resulta inquietante, pero agradable, y termina dando cohesión a la rola. Flowers no suena tan desesperante, dando más pausa y claridad a la voz, y creando una buena melodía. El bajeo sencillo, potente, con la batería a medio tiempo. A lo largo de la canción tenemos otra vez un montón de sonidos, sobre todo sintetizadores, pero tenemos algunos metales muy beatlescos, ráfagas de guitarra con delay y phaser, y demás artilugios que esta vez logran conjugarse muy bien. Sí, por momentos suena muy pesada, pero la melodía la hace tolerable. El estribillo es encantador, y lo más cercano a un clásico de la banda en este disco. Al terminar, cambian a tonos menores para crear un efecto espectacular y dar pie a un solo, minimalista y de aires harrisonianos. La alargan demasiado. Dan pequeños matices orientales, y para la coda vuelven los excesos, pero nos deja con la sensación de por fin haber vuelto a escuchar algo nutritivo después del espejismo del primer tema.


Luego llega “Goodnight, Travel Well”. El tema más oscuro del disco, y quizá más oscuro que “Tranquilize”. Capas densas de teclado, que esta vez recuerdan vagamente al Depeche Mode de fines de los 80’s y a “Climbing Up The Walls” de Radiohead. Una atmósfera espesa, con los tonos lentos arrastrándose, creando una tensión inusitada. Brando canta a media voz, casi recitando. La melodía es casi nula, pero la intensidad con que canta es increíble, atrapándonos en ese ambiente de pesadilla. La letra es la más clara del disco, y por lo mismo, la mejor. Habla sobre la muerte de alguien querido: “The unknown distance to the great beyond, stares back at my grieving frame” y sobre la tortura que es aceptar esa ausencia: “Every time you fall and every time you try, every foolish dream, and every compromise”. Al minuto 3, Flowers eleva una octava para el siguiente estribillo. “There’s nothing I can say, there’s nothing I can do now…”. El tema debió terminar al 3:30 de manera dramática. Pero nooooooooo, tenían que irse por la formula y hacer su majestuoso e innecesario y dramático crescendo. El drama a partir de aquí suena artificial, más efectista que real. Se exceden de nuevo agregando unos 3 minutos que terminan echando a perder lo que pudo ser la mejor canción del disco, terminando incluso en tonos mayores y saturándonos por completo.


El disco en teoría acaba aquí. Oficialmente tiene 10 temas, pero todos los álbumes de Day & Age traen 12 tracks. La cuestión es que los últimos 2 varían de país a país. La versión que yo tengo es la de iTunes para Inglaterra, Japón y Australia.


Con “A Crippling Bowl” se acuerdan que alguna vez fueron una banda de Rock. La guitarra de Keuning ruge literalmente, mientras Stoermer y Vanucci crean una tremenda muralla con la sección rítmica, creando arrancones y parones bastante potentes. Brandon también suena con bastante actitud, e incluso el efecto lejano de la voz le sienta bien. Para el estribillo, cambian el mood a uno más suave y agradable, con una gran melodía, guitarra acústica y una saltarina línea de bajo, la más creativa del álbum. No me fascina el sintetizador de Flowers, y creo que sale sobrando en todo el tema, salvo la parte en que lo hace sonar como clavicordio. En sí la rola logra una gran combinación entre las partes agresivísimas y esa otra sección de ensueño y cargada de ternura. No pueden hacer ESTE tipo de experimentación en todos los temas?


Cerramos con “Forget About What I Said”, un tema genérico, más roquero que la mayoría del disco, y que también pudo estar sin pena ni gloria en los discos previos. Es formuláica y previsible, con un estribillo que intenta ser un gancho para estadios, pero que le falta punch, y el previsible puente en el que crean tensión para reventar la rola. Vanucci hace una gran labor con las baquetas, por cierto. Sin ser demasiado memorable, el tema al menos cierra de manera decente el soso Day And Age.



En fin, muchas fallas, pero la principal es tratar de acaparar demasiado, pero con muy poca sustancia. Curiosamente el disco tendría cierto éxito comercial, no al nivel del Hot Fuss, por supuesto. Sin embargo, mi teoría es que muchos de los que seguíamos a los Killers quedamos muy decepcionados con este álbum. Les serviría sin embargo para moverse a otra base de seguidores, quizá más amplia, esos que tampoco se molestaron en convertir el Viva La Vida en un éxito de ventas…

Es triste, los Killers intentaron expandirse tanto con este disco, que se perdieron difuminando por completo.



Por Corvan

SOMOS UNOS ANIMALES (Extremoduro, 1991)

Artista: Extremoduro (D+)

Fecha de Grabación: 1991

Fecha de Lanzamiento: Julio 1991

Discográfica: Área Recreativa

Productor: Extremoduro

Calificación: 7.5

Era: 90's Rock En Ñ: La Era de Oro

Mejor Canción: Quemando Tus Recuerdos y Necesito Droga Y Amor


Canciones: 1) Tu Corazón; 2) La Canción De Los Oficios; 3) Quemando Tus Recuerdos; 4) V Centenario; 5) J.D. La Central Nuclear; 6) Ni Príncipes Ni Princesas; 7) Perro Callejero; 8) Desidia; 9) Resolución; 10) Necesito Droga Y Amor (Los Camellos No Me Fían).



¿Saben? Me pasa algo con este disco. Y es que en su día, en aquellos tiempos de rebobinar cassettes piratas con el bolígrafo, aunque no era el tipo de música que yo frecuentaba habitualmente, lo percibía muy macarra y muy rebelde. No me parecía una joya que mereciese el gasto de comprármelo en vinilo pero lo encontraba más que disfrutable y le daba una buena escucha de vez en cuando. Sin embargo, cuando se me abrió un poco la mente en cuanto a géneros y estilos y coincidiendo con mi transición al CD, Somos Unos Animales quedó olvidado en el fondo de un cajón criando polvo. Y no esuna metáfora: para hacer esta reseña, envuelto en nostalgia navideña, bajé al trastero a buscar la cassette y allí la encontré en medio de bandas y discos que ya no recordaba y que supongo que ustedes no habrán escuchado nombrar. Pero después de tantos años está ya todo inservible y tuve que escribir la reseña bajando el disco de internet. Y a lo que iba, que me he desviado, éste ya no es el disco que yo recordaba. Ha envejecido bastante mal. Lo que en su día veía como algo salvaje ahora lo redescubro como un disco con algunas muy buenas canciones pero que en su conjunto resulta muy plano y con apenas gancho. Su antecesor Tú En Tu Casa, a pesar de todas sus limitaciones y su terrible sonido (hay que escuchar SIEMPRE en suversión Rock Transgresivo) parecía fresco y arriesgado y hacía honor a la etiqueta de “Rock Transgresivo” que pretenciosa pero acertadamente se había autoimpuesto la banda y que bautizaría la reedición del '94. Aquello sonaba al rock de los '90s que estaban por venir. Somos Unos Animales, sin embargo, trata de asegurar el resultado siguiendo caminos más que conocidos, aferrándose a patrones ya demasiado trillados para sorprender, y con un sonido que la mayor parte del tiempo recuerda más a los '80s. Acá la banda, aunque siguen muy limitados, cuentan ya con más medios e incorporan nuevos recursos como coros femeninos, teclados, instrumentos de vientos y ritmos de otros estilos. Pero aún así hay un acabado muy chapucero en la producción y las melodías están mucho menos trabajadas que en el debut mostrándose en todo momento casi como una maqueta inacabada, con muchas cosas todavía sin pulir. Incluso las letras de Robe hay momentos en los que flojean tirando de temas muy tópicos y sin la fuerza y el cinismo inteligente que acostumbra. Pero ojo, que también hay momentos deslumbrantes que logran salvar el disco de la total indiferencia. Extremoduro evolucionaba buscando su identidad, y aquí ya podemos encontrar atisbos de lo que estaba por llegar.


¿Qué historia hay detrás de este retroceso creativo? Pues supongo que de alguna manera influyeron los problemas discográficos y la necesidad de sacar un disco con el que empezar a ganar dinero. Poniéndonos en antecedentes, Extremoduro tenía un contrato abusivo con la modestísima (y carroñera) Avispa Music. La discográfica quedaba encargada solo de la distribución y todos los demás gastos corrían a cargo de la propia banda. Tu En Tu Casa tuvo una tirada muy reducida que apenas dio para cubrir el ámbito local. Dos años tardó entonces la banda en volver a entrar en el estudio. Hubo cambios en la formación (los había constantemente). De power trio habían pasado a cuarteto con la incorporación de Carlos El Sucio que empuñaría el bajo. Salo había pasado a ocuparse de la guitarra principal y Robe quedaba liberado para ejercer ocasionalmente de segunda guitarra. Pero a los pocos días de haber comenzado las grabaciones, el Robe, que tiene ese carácter tan suyo, se hartó y rompió el contrato. Así que en seguida firmaron con otro sello igual de pequeño, Área Recreativa, y, con condiciones poco mejores que las que antes les estrangulaban, regresaron a los estudios para continuar grabando. Pero los de Avispa Records no se quedaron de brazos cruzados. Consideraban que todo aquel material que el grupo ya había grabado les pertenecía y que podían disponer de él a su antojo. Y así comenzaron a aparecer por las tiendas cassettes que decían ser el nuevo disco de Extremoduro bajo el título de “Como Animales” e incluso con una imagen de portada que se había descartado para la del ya próximo Somos Unos Animales. Pero todo era una farsa y aquello no contenía más que ensayos del primer disco. Unos años más tarde, ya en pleno éxito de la banda surgirían en los expositores de bares y gasolineras otros bootlegs como La Hoguera y Desidia que alternaban canciones del Tú En Tu Casa Nosotros En La Hoguera con las primeras tomas de Somos Unos Animales que se habían grabado antes de romper con Avispa. Extremoduro siempre denunció esos discos y calificó el material como “puta mierda” (sic). Y es por eso que siempre han renegado de todo lo publicado por Avispa incluido el disco debut que en su web no aparece en la discografía oficial de la banda y también es por eso que lo regrabaron por completo y lo rebautizaron en el 94 como si fuese un álbum nuevo y el Tu En Tu Casa no hubiese existido nunca. Muchos años después llegó el acuerdo económico y la banda pagó por recuperar el control de sus primeros trabajos.



Abre el disco la lenta y tensa intro de Tu Corazón con esa guitarra apocalíptica cargada de distorsión y tirando de sustain. Un lick blusero da entrada al resto de la banda e inicia la estrofa. Robe canta tratando de suavizar su voz podrida. Para el Agila ya dominará el recurso pero acá todavía es el Terminator intentando sonreir, lo cual no le sienta del todo mal a la canción. En su primera parte Tu Corazón parece un blues entrecortado al que esos cansinos Tu corazoooón del estribillo, con una segunda voz femenina surgiendo muy al fondo, le dan un toque más pop. Lentamente la canción va cogiendo intensidad como si Robe fuese perdiendo la paciencia hasta que al 2:50 la rola vira hacia un rocker más agresivo y acelerado, mucho más convincente, sonando ya al Extremoduro del debut. Es un buen arranque, por encima del nivel medio del disco. Acá las melodías están trabajadas y las letras a propósito del final del amor tienen bastante carácter.



La Canción De Los Oficios tiene el tirón de contar con la colaboración de Rosendo Mercado, un gran tipo (de verdad!) que suele dar un empujón con su nombre a bandas emergentes. No encontrarán en la música a nadie menos divo que Rosendo. En cuanto a la rola en si, es un rockanrolito clásico con Robe y Rosendo cantando a dúo contra la desigualdad social y económica. Cuando les digo que este disco no ha envejecido muy bien es por clichés como este que están lejos de ser aquella denuncia salvaje y reaccionaria que yo recordaba.



Subimos bastante de nivel con Quemando Tus Recuerdos. Y aquí ya vemos una cierta evolución musical. Inicia acústica, con un riff sencillo y extrañamente alegre sobre letras depresivas sobre el desamor. Casi parece un intento de ská o e reggae o que sé yo. El caso es que suena bien y funciona. Robe vuelva a tirar de su versión más melancólica acompañado de coros femeninos dándole contraste y robando cada vez más protagonismo hasta llegar al 2:15 y a esos obsesivos Y cada vez que la miro...!! y ahí la canción se endurece y recupera al Extremoduro más acelerado que va metiendo más y más intensidad para terminar la rola como una catarsis colectiva que será el punto álgido del disco con versos para el recuerdo como esos:

Voy a empaparme en gasolina una vez más.

Voy a rasparme a ver si prendo

y recorrer de punta a punta la ciudad

quemando nuestros malos sueños



V Centenario es la bofetada de Robe a los festejos del país a propósito de los quinientos años de la llegada de Colón a América. No hay mucha originalidad. Demasiadas bandas cantaron sobre el tema en aquel entonces y con mejor resultado. El mayor problema acá es que musicalmente no hay gran cosa. Plana e intrascendente. Sin un triste gancho al que aferrarse.



J.D. La Central Nuclear es otra denuncia de Robe, en esta ocasión con carácter más regional, sobre la proliferación de centrales nucleares en Extremadura. Arranca con forma de canción folclórica popular, con una versión de una jota aragonesa bastante casposa y peculiar que de pronto se transforma en un punk desquiciado al único grito de CENTRAL!! NUCLEAR!! para finalmente encontrarnos con la banda al completo ladrando como una jauría de perros. ¿Cómo podemos afrontarla? Musicalmente es nula y como chiste ya nos lo habían contado con muchísima más gracia y acierto en Extremaydura.



En Ni Principes Ni Princesas encontramos el eslabón perdido entre la frescura primaria y visceral de Tú En Tu Casa y la exuberancia sonora de Pedrá y de Agila aunque esto sigue sonando demasiado clásico y predecible. La rola combina un guitarreo sucio y garajero con arreglos de trompetas y con unos teclados muy protagonistas que sorprenden al marcarse un solo muy cool. Evidente que faltan muchas cosas por pulir pero acá dan con el camino que les llevará a encontrar su propia identidad.



Perro Callejero es más de lo mismo. Letras sobre lo marginal, guitarras guarrísimas y Robe sacando a pasear su versión más arrabalera. Pero no aporta nada nuevo. Han dejado puesto el piloto automático y se han echado a dormir. Rosendo vuelve a estampar su firma aquí acompañando con su guitarra y regalando un solo marca de la casa pero no logra despegar la etiqueta de relleno intrascendente.



Con Desidia (parece como si Robe me leyese la mente) al menos encontramos melodía y eso, en este momento concreto del disco, se agradece. Inicia con una guitarra muy cool metiendo arpegios con algo de phaser. aunque enseguida queda casi ahogada con la entrada de la guitarra principal y de un bajo retumbante y juguetón. El ritmo suena como un entrecortado swing y Robe entona espejado el ritmo trompicado de la banda. La melodía se va volviendo un poco más angustiosa para finalmente desembocar, luego de un buen requinto, en una coda a modo de jam preparado. No es un grandiosa pero quizás éste le dispute a Necesito Droga Y Amor por el momento más chicloso del disco.



Resolución es un rocker trepidante que se sostiene por completo sobre una buena línea de bajo. Se juega con la voz de Robe que por momentos se hace los coros a si mismo y a veces se le añade un delay. La rola habla sobre la libertad individual, sin preocuparse por las normas establecidas por la sociedad ni por el qué dirán, un tema que será recurrente a lo largo de toda la discografía de la banda y que se puede considerar como un lema personal.


El cierre es magnífico. Y es que posiblemente Necesito droga y amor (Los camellos no me fían) sea la rola más accesible del disco y la única a la que realmente le podamos colgar la etiqueta de clásico de la banda. Una canción que arranca con una brillante intro en la que se amaga con heavy metal para luego quedarse en un hard-rocker pegadizo y con una letra inspirada:


No necesito alas para volar, prefiero LSD.

No necesito verte pa saber que no te olvidaré


Todo encaja a la perfección aquí y realmente molesta que sea tan corta. Deja ganas demás.



El epílogo de esta historia se parece bastante al final del capítulo anterior: El disco sin apenas promoción tiene muy buena acogida y logra ampliar un poco más el alcance de la banda. Los descartes de Somos Unos Animales daban para un nuevo disco y había tiempo, ahora si, para elaborar un poco más las canciones. Sin embargo Robe se sentía estafado por la discográfica al no recibir ni un céntimo por los derechos de autor y decidió romper otra vez el contrato, lo que les llevará a firmar finalmente con un sello importante: DRO. Así llegará por fin la etapa de solvencia económica y de madurez creativa pero también lo que la banda calificó como su Etapa del Caos, un periodo de autodestrucción por no saber asumir el éxito. Pero, esa es otra historia que ya contaremos en otro momento.



por marlaior

Members Area

Need Translation?

Recent Blog Entries

by Corvan | 6 comments
by Corvan | 2 comments

Recent Forum Posts

by Corvan 3 weeks ago
by Boncha 2 months ago
by marlaior 2 months ago

Lanza tus Gritos Aqui!

Newest Members

Geoglobe

VISITAS

Ayudanos a llegar a mas gente

Siguenos en FB

Paginas Amigas: